De la Redacción de LA NACION.- El 6 de febrero se cumplirá un año desde que Gabriel Brazenas empleó por primera vez el aerosol para delimitar la posición de la barrera en un tiro libre en primera división. Fue a los 26 minutos del partido que enfrentaba a Tigre y San Lorenzo, en Victoria. El encargado de patear fue Adrián González, hoy en San Pablo, de Brasil, y su remate se fue por encima del travesaño.
Ese día, el experimento dio resultado: los integrantes de la barrera, acostumbrados a adelantarse o saltar antes de que el pateador impacte la pelota, guardaron la distancia reglamentaria. Sería una muestra gratis de lo que sucedería durante el año. En los 380 partidos de la temporada 2009, la primera de la era del aerosol, se convirtieron 36 goles de tiro libre (16 en el Apertura y 20 en el Clausura), apenas uno más que durante la campaña 2008, cuando se anotaron 24 goles de tiro libre en el Apertura y 11 en el Clausura.
Sin embargo, y pese a que el invento del argentino Pablo Silva no garantizó goles, el fútbol argentino acepta que su empleo ayuda a los árbitros. "A mí me parece fantástico. Hace que los árbitros tengan muchísima más tranquilidad con el tema de la barrera y no haya tanta discusión", confiesa Fernando Gamboa, entrenador de Chacarita. Y agrega: "Cosas como el aerosol se pueden aplicar para que en el fútbol no se saque esa ventaja barata adelantándose tres o cuatro metros en la barrera".
Ni Federico Barrionuevo (Defensa y Justicia) ni Matías Oyola (Colón) podrán olvidarse del invento. El primero de ellos inició la larga lista de jugadores que convirtieron goles desde que el comité ejecutivo de la AFA aprobó su uso experimental en la B Nacional. Y Oyola fue el encargado de gritar por primera vez desde que su uso se extendió a la primera.
Para Diego Pozo, arquero de Colón y de la selección, el aerosol es tan culpable de los goles de tiro libre como las pelotas: "Las cambian muy seguido y para el arquero se hace muy complicado", analiza. Su colega Daniel Islas, guardián del arco de Tigre, coincide: "El aerosol quizás favorece un poquito a los que patean, porque se respetan las distancias. Esa es la razón por la que hubo tantos goles de tiro libre", razona.
El invento, que podría ser utilizado en la Copa Libertadores, es saludado por los pateadores, como el enganche de Banfield Walter Erviti: "El aerosol contribuyó al peligro de los tiros libres. Me parece que los árbitros están muy apuntados y su tarea no es fácil. Tienen que tomar decisiones complicadas en milésimas de segundo", afirma. Esteban Fuertes, incombustible goleador de Colón, concuerda con Erviti: "El aerosol ayudó bastante. Como los árbitros quedaban muy expuestos, la AFA tomó una buena medida".
Julio Falcioni, entrenador de Banfield, y Omar Asad, flamante DT de Godoy Cruz, tienen opiniones formadas con respecto al alcahuete de las barreras. "Basta con eso de decir que el aerosol es para algunos y para otros no", se queja Asad, en relación con que algunas categorías lo utilizan y otras no, y a que algunos árbitros son más reacios que otros a emplearlo: "Tiene que haber alguna reglamentación estricta que no se salga de ningún carril", impulsa. Para Falcioni, en cambio, la responsabilidad de los goles es de los pateadores: "Acá hay buenos ejecutores, y la pelota viaja cada vez más rápido. Para que haya un gol debe darse una conjunción de cosas: cuando el ejecutante tiene buen pie y logra pegarle bien a la pelota, al arquero se le hace muy difícil por la rapidez que toma el balón", grafica el técnico del campeón.
El mundo del fútbol acepta que el aerosol contribuyó a encarrilar la indisciplina de los jugadores a la hora de armar una barrera. Aunque su empleo todavía esté lejos de garantizar que la pelota termine en la red. "El aerosol ayudó en los tiros libres", concede Benardo Romeo, uno de los goleadores de San Lorenzo. "La marca de la pelota ayuda a que la distancia en las barreras se respete y los árbitros vean bien quién se adelanta. Es un poco para la picardía de quienes se adelantan o mueven la pelota antes de patear. Me parece que al jugador no le molesta. Pone más en regla la justicia en el fútbol", avisa.
Tan argentino como la viveza o el dulce de leche, el aerosol en una cancha de fútbol ya demostró ser efectivo contra el adelantamiento de las barreras, y se consolidó como una ayuda para los árbitros a la hora de sancionar a los infractores. Resta saber si los pateadores modificarán su técnica y a partir del próximo Clausura abundan los goles de tiro libre en el fútbol argentino.