Twitter: @gordovalarco
Pasó el último clásico del verano, que más allá de la nueva derrota frente a River, cierra un nuevo capítulo en la vida de Carlos Bianchi con Boca Juniors. Deja mensajes que para el simpatizante boquense, traen más preocupación que tranquilidad. Hay que develar tres cuestiones, para que el futuro cercano no traiga más tormentas. Una es saber quien va a ser el técnico. Otra es determinar la vigencia ó no de la figura del manger. La última es conocer como queda la interna política en el club, parece. La primera parecería apuntar a Diego Cagna. La segunda, por lo visto, apunta a sacar la función que ocupaba Bianchi, hasta nuevo aviso. La tercera, deja muy a las claras las diferencias entre los dirigentes, quienes no se preocupan por disimularlas. El tsunami que causó las idas de Basile y Bianchi, dejó el tendal. Sin perder tiempo, quitándole horas al sueño, se comenzó a trabajar en la reconstrucción del Mundo Boca.
El presidente Jorge Ameal ni bien asumió Bianchi como manager, reconoció no saber de fútbol y a partir de ese momento toda decisión en lo futbolístico que tomó fue consultada con Bianchi. Lo quería dentro del club, como técnico ó como manager. Será muy complicado para él, el día a día ahora que el Virrey se alejó. Queda prácticamente solo, en un club muy complicado para conducir. Sus compañeros de comisión directiva lo ven como un presidente sin peso propio. No quieren que tenga contacto con los medios, porque muchas veces lejos de aclarar los tantos, los oscurece. El viernes en pleno desconcierto, dijo: "Boca, no está en crisis" (sic). Es quien más pierde con la ida de Bianchi. Quiere a Diego Cagna, como técnico.
Juan Carlos Crespi, uno de los vicepresidentes, ha sido desde hace tiempo el dirigente más contestario con propios y extraños. No tiene discurso elaborado y tira lo que siente. El haber bancado, hasta las últimas consecuencias a Basile terminó desgastando su relación con los demás dirigentes. Tiene un solo amigo adentro: José Beraldi. Pero piensan distinto. Crespi siempre cuestionó el rol del manager en Boca y lo hizo saber. Quiere como técnico a Diego Cagna, por más que no le guste a Riquelme.
El otro vice Beraldi, se mostró siempre en contra de Bianchi como manager. Es hombre de Mauricio Macri, piensa igual y no sería de extrañar que sea el candidato a presidente en las próximas elecciones por el macrismo. No tiene buena relación con Marcelo London y es muy confidente con Daniel Angelici, tesorero del club, tambien hombre del jefe de gobierno porteño. Quiere al mellizo Guillermo, como técnico. Apoya tener a Alves hasta junio.
Marcelo London, vice del fútbol profesional, es ultra bianchista. Como manager ó técnico, lo quería adentro del club. Era el ladero del Virrey en la toma de decisiones. El entorno de Basile lo señaló como el responsable de la ida del Coco. Ameal, si Bianchi asumía como técnico, lo quería como manager. La relación con los jugadores es ni. Otro que se debilita con la ida de Carlos.
Horacio Palmieri, vocal y responsable del departamento de fútbol internacional, es quien mayor contacto tiene con los jugadores, a quien ven como uno más del grupo. Le creen y le confían. Muy amigo del "Chueco" Alves, postulaba a Bianchi como entrenador y no lo quería como manager. Intimo de Basile, trató convencerlo cuando renunció la semana pasada. Todos los dirigentes lo ven como una pieza muy importante en la estructura futbolística. Apoya la llegada de Cagna.
Rómulo Zemborain, es el secretario del club, del perfil muy bajo y de muy buena relación con Basile. Participa en las reuniones de la mesa chica y es muy respetado por sus pares. Lo quería a Bianchi como técnico en junio, al mismo tiempo que quería sacar cuanto antes, la figura del manager. Banca al Chueco Alves para este semestre. No tiene candidato.
Daniel Angelici, tesorero del riñon macrista. Quiere a Guillermo Barros Schelotto como entrenador y a Diego Cagna, como segunda opción. No quería a Bianchi como manager. Siempre consideró un despropósito el sueldo que se abona al Virrey. Le molestó mucho que tanto Ischia como Basile, no hayan cumplido sus contratos.
Luis Buzio, ex secretario devenido en vocal y encargado del departamento de prensa, no lo quería a Bianchi como manager y postula a Diego Cagna como entrenador. Desde la muerte de Pedro Pompilio, perdió peso a la hora de las consultas. Es un dirigente querido por todos, pero no lo integran al círculo encargado de tomar decisiones.
Carlos Bianchi, el manager saliente, quería seguir en su cargo sabiendo que era resistido por la mayoría. Volverá a dirigir, si lo llaman, cuando los históricos ya no estén, porque según él tiene una relación que va más allá de lo futbolístico y no desea un final traumático para ello. Proponía a Gustavo Alfaro, como técnico sabiendo que los jugadores no estaban de acuerdo con su llegada. Ve en Abel Alves a un muy buen entrenador en tiempo, considerando este semestre como decisivo en su futuro. Si los resultados acompañaban, iba a proponer su continuidad.
El socio y el hincha del club, idolatra a Carlos Bianchi como técnico. Tiene muy buena memoria de las dos etapas en el club, como entrenador. La primera cuando asumió como una apuesta que salió redondita, ganando todo y la segunda, cuando se lo llamó como a un bombero, ganando lo que había que ganar. La reciente, la tercera, fue muy distinta, desde la función y desde los resultados. En las dos primeras salió por la puerta grande, ayer lo empujaron. Como manager, fue resistido por el simple hecho de haber estado dentro de la casa y no haber querido asumir. Para ellos, como técnico, Bianchi ya. Para los dirigentes.vaya uno a saber, si esperaran a que despierte de dormir la siesta dentro de un año. El Clausura comienza el viernes y el 2011, está a la vuelta de la esquina, como el regreso de un hijo adoptivo de la casa: Diego Cagna.