De la Redacción de LA NACION.- Del otro lado del teléfono, David Nalbandian interrumpe unos instantes una tarde de calor agobiante a la que apenas se le puede pelear desde la pileta. Cualquiera pensaría que alguien en su lugar estaría feliz y tranquilo, pero no es el caso. Y, aunque la vida no se le fue con el desgarro abdominal, descarga su bronca cuando se le pregunta cómo pasó los últimos días: "Embolado, porque tendría que haber estado allá. La verdad es que tener que volverme y estar sin jugar fue un bajón, nada lindo. Estábamos en Auckland y saltó esto. Quería ir igual a Australia a probar, pero tenía un edema de dos centímetros y así era imposible. Ponele que ganaba un partido, al segundo no aguantaba. Tomamos la decisión correcta, porque fijate que ahora quise volver en Santiago y no pude. Pero me dio mucha bronca lesionarme, porque estaba bien de la cadera, había vuelto en diciembre, me sentía bien y que me pase esto no es lo más lindo. Me da mucha bronca porque estaba para jugar y me tuve que comer Australia por televisión, no estuvo bueno".
Después de ocho meses fuera del circuito, el tenista cordobés estaba listo para el regreso oficial en Auckland, en la primera quincena del mes, pero el desgarro ni siquiera le permitió volver esta semana en Santiago, Chile, algo que no estaba en la hoja de ruta original, pero que el tenista quería hacer para llegar con más ritmo a la Copa Telmex. Finalmente, volverá en Buenos Aires, tras nueve meses y medio de ausencia. La gran incógnita es cómo llegará a la serie por la Copa Davis ante Suecia, del 5 al 7 de marzo. En el mejor de los casos, será con lo justo. ¿Se verá a Nalbandian en un nuevo rol? El mismo contesta.
-¿Cómo va la recuperación?
-Estamos dentro de los tiempos normales de un desgarro. Todavía siento molestias. No como al principio, pero todavía no estoy para jugar, me molesta para sacar; en el juego, no. No tenía sentido arriesgar ahora si estuve ocho meses fuera del circuito.
-Me parece que esto complica tu participación en la Davis.
-Y mirá..., no sé, porque son superficies distintas, yo vuelvo en polvo y la serie se juega en carpeta. Voy a llegar apenas con dos torneos encima, sin demasiado ritmo. Si hubiera podido volver como lo tenía pensado, hubiera llegado con más tenis, con algún partido a cinco sets en Australia, pero ahora me voy a encontrar con partidos a cinco sets y en otra superficie. No es del todo ideal. Ojalá que me sienta espectacular ya desde el principio, en Buenos Aires, pero sería muy raro que arranque tan bien.
-¿Hablaste con los capitanes, Tito Vázquez o Rivera?
-No hablé nada, cuando ellos viajaron a Auckland yo ya me había vuelto. El tema es que no puedo saber cómo voy a estar; por más que quiera jugar, por ahí no puedo. Mi intención es jugar en Buenos Aires y en Acapulco, uno o dos partidos en cada torneo. Quiero agarrar ritmo de competencia, jugar y al día siguiente estar bien, porque los médicos ya me dijeron que voy a estar dolorido, con molestias. En el peor de los casos, esperaré hasta último momento para ver cómo estoy. Pero para la Davis saben que siempre pueden contar conmigo.
-¿Podés llegar a ir para jugar un solo partido, por ejemplo, un eventual quinto punto el domingo?
-Por ganar la serie hago cualquier cosa. Estoy dispuesto a hacer lo que haga falta. Tenemos que tener en claro a qué partidos apuntar y qué puntos son ganables, dónde arriesgar. Si estoy como siempre, vos sabés que me gusta jugar todo. La cuestión es mucho más de fondo, tiene que ver con cómo planificar todo con el cuerpo técnico, cómo me siento, si apuntamos a ganar un punto o el otro.
-Ahora volverás con un ranking muy bajo. ¿Eso te cambia algo los planes?
-No me cambia mucho porque defendía puntos la primera semana, algo que, aunque jugara, iba a ser difícil sostener, porque tenía que salir campeón o bajaba igual. Sigo teniendo wild cards en varios torneos y, si no, usaré el ranking protegido. El tema es que voy a salir en la bolsa en todos los torneos, incluso Buenos Aires. Mi próximo objetivo es tratar de recuperar ranking para ver si llego a Roland Garros y Wimbledon como preclasificado 30 o 32. Y después, tener un ranking decente para encarar el US Open y los últimos torneos del año. El ranking, igual, no es una preocupación, juego bien un par de torneos y lo recupero.