El paso de Cabrero por Lanús dejó una huella difícil de borrar. Logró el primero título para el Granate [el Apertura 2007] y un sinfín de jugadores que nutren al primer equipo y a varios equipos del mundo por un valor de US$ 45.222.119. Cuando Ramón decidió dejar la conducción del primer equipo no lo dudó. Pidió que Luis Zubeldía, su ayudante de campo de entonces lo suceda en el cargo. Y a la salida de Zubeldía, Cabrero ve con buenos ojos que Gabriel Schurrer sea su sucesor.
-¿Extrañás a Luis Zubeldía como ayudante de campo?
-Tuve una comunión muy buena con Luis. Trabajamos poco más de 3 años juntos. Tengo la particularidad de darle mucha participación a mi ayudante de campo. No lo tengo para que le patee al arquero. Me gusta que opine, que participe. La realidad es que cuando hacía un cambio lo analizábamos juntos. Ahora estoy con [Angel] Mamberto que lo había tenido en mi primera etapa en Lanús [en 1987]. Como todo, esa afinidad lleva un poco de tiempo. Con Luis no era lo mismo el primer año que el segundo. Una persona joven con la capacidad de Luis sumado a mi experiencia le dio mucho al grupo. Estoy convencido que los cuerpos técnicos deben estar balanceados de esa manera.
-¿Cómo manejás la diferencia de edad con respecto a los jugadores?
-No es algo que cueste porque ahora los jugadores son mucho más inteligentes que 30 o 40 años atrás. No hay jugadores que salen a entrenar y se esconden Detrás de un árbol. No hace falta pasar por la habitación para saber si está acostado. Son muy profesionales. Entre ellos mismos no se permite eso.
-¿Eso pasaba en tu época de jugador?
-Sí. Pasaba mucho. Era común que en la concentración algunos se acostaran tarde. La época marcaba eso. El fútbol no era tan profesional como ahora. Esa es una batalla que los técnicos la tenemos ganada. A mí si hay algo que no se complica en los planteles es el manejo. Soy un tipo frontal. En mi equipo juega el jugador que mejor está. Defiendo al jugador cuando debo hacerlo y lo hago a muerte.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, en Lanús un jugador muy criticado fue chiquito Bossio y para mí y para Luis era, sin duda, el titular. Hubiese sido mucho más sencillo poner al uruguayo [Claudio] Flores y me ahorraba problemas. Y ese no era mi pensamiento. Con el jugador cuando vas con la verdad, te lo termina agradeciendo.
-¿Sos una persona autocrítica?
-Sí muy. Creo que soy muy sincero conmigo mismo. A mí cuando me decían que el periodismo hablaba bien de mí porque yo le reconocía que mi equipo había jugado mal, me reía. Eso debe ser una cosa normal, natural. Porque no puedo mentir. No es normal que diga que mi equipo jugó bien cuando lo hizo muy mal. Cómo mirás el lunes a tus jugadores. Es mucho más fácil actuar así. No podés andar en esta profesión con doble discurso.