La primera fecha del Clausura entregó algunas señales, entre ellas las distracciones que tuvieron los jugadores para defender las pelotas paradas. Incluso con distintas formas para marcar, se vieron alarmantes descuidos y en instancias decisivas. Teniendo en cuenta que el error forma parte del espectáculo y que también hay méritos de los equipos que atacan, es sorprendente ya no que determinados córners o tiros libres terminen en gol, sino la libertad con la que el equipo rival se aprovecha de esa debilidad.
Abel Alves asumió en Boca y cambió la forma de tomar las marcas. Si con Basile defendían en zona, con Argentinos lo hicieron tomando hombre a hombre. Pero ni siquiera así logró corregir un déficit que arrastra desde 2009. Boca estuvo dos veces arriba en el resultado y las dos veces Argentinos lo amargó con dos tantos de pelota parada. El primero con Abbondanzieri estático (no sólo debió salir él en busca del balón sino también alejar de su arco a toda la defensa) y una última línea tan retrasada y metida en el área chica que el descuento lo hizo Muñoz, en contra. En el segundo, con un primer cabezazo que Caruzzo le ganó a Paletta (el mismo que se negó a ser suplente con River, el mismo al que Víctor López –Banfield– le ganó cuatro veces en la última fecha del Apertura) más un derechazo de Sosa que partió desde la zona de rebotes en la medialuna y llegó al primer palo sin que nadie lo siguiera. Fueron varias las veces que Canuto y Caruzzo se impusieron de arriba, no sólo en las acciones de los tantos.
Siete de los 22 goles fueron de pelota parada. Bordagaray anotó en Tucumán luego de que el centro de Papu Gómez (recibió en corto el córner de Kily González) fue devuelto por el palo, pero los defensores de Atlético se distrajeron, se quedaron mirando el destino de la pelota y no sus marcas. Colón defiende en zona por gusto de su DT Mohamed. Sólo así se explica la libertad con la que Silva (un especialista del cabezazo) impactó la pelota en el ángulo de Pozo tras el córner de Cabrera. Central marcó en zona en los córners y por eso Matías Martínez (otro especialista en hacer goles de cabeza) entró muy solo en el punto penal para el 2-0 de Racing. Es cierto que a Burdisso lo estaban atendiendo afuera del campo por un corte, pero Rosario igual tenía sus diez jugadores en posición defensiva contra los seis de la Academia. Chacarita superó a Tigre con dos cabezazos de Echeverría tras dos centros de Ramírez. El equipo de Caruso marcó hombre a hombre. En el primero le ganó a Fontanello y en el segundo fue ayudado por la cortina que hizo Grabinski, que enganchó a su marcador y... al de Echeverría. Son algunos ejemplos.
El domingo por la mañana, en Inglaterra, Kompany anotó de cabeza el 2-0 para Manchester City por la 23° fecha de la Premier League. Antes y durante la ejecución del córner de Petrov, Ben-Haim (defensor de Portsmouth) sostuvo durante segundos una lucha titánica en marca y forcejeos con Kompany, pero igual fue superado. Allí no hubo distracción ni descuido; fue todo mérito de Kompany.
Quien escribe señala que es mejor la marca hombre a hombre en las pelotas paradas, pero no hay fórmulas que garanticen el éxito. Incluso en el fútbol argentino una defensa puede recibir goles marcando uno con uno o en zona. Más allá del sistema, el error hoy está en las distracciones y en la falta de concentración.
*El periodista es Director técnico egresado de la Escuela Nicolás Avellaneda