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Era imposible jugar en el Sur"No se puede jugar, no se puede jugar", se leía en los labios del DT de Argentinos, Claudio Borghi. Sin embargo, Banfield y su equipo estaban jugando, o intentándolo, en un campo lleno de enormes charcos que hacían peligrosa la permanencia allí de los jugadores. Ya había habido choques riesgosos y Barraza había perdido una chance de gol, frenada la pelota por el agua. El árbitro Javier Collado necesitó 7 minutos y medio para convencerse de lo que fue fácil notar desde bastante antes: jugar en esa gran laguna era un despropósito, imposible. Sólo entonces suspendió el partido.
Collado había entrado en el campo cinco minutos antes de la hora fijada para el comienzo, pero no hizo picar la pelota ni recorrió el terreno. Decidió que se jugara. "Pensó que se podía, y las fechas están apretadas", explicó después el presidente de Banfield, Carlos Portell. Y el DT Falcioni admitió que había estado de acuerdo en jugar. Hoy se reunirían los dirigentes de ambos clubes en busca de una fecha para seguir el partido; podría ser el 24 de este mes -en esa semana, Banfield no tiene partidos por la Copa Libertadores- o después del 21 de marzo.
Juan Manuel Raimundo