En 1945, la Segunda Guerra Mundial dejaba sus últimos rastros sangrientos en vastas zonas de conflicto. Como toda actividad por aquellos tiempos, el golf se veía afectado a su modo. Por caso, aquel año se cancelaron tres de los cuatro majors del circuito: el Masters, el US Open y el Abierto Británico. Pero esa temporada quedó marcada a fuego por el show unipersonal de Byron Nelson, dueño de un récord hasta hoy imbatible: logró 18 triunfos, 11 de ellos encadenados en forma consecutiva. Además, en ese lapso obtuvo 7 segundos puestos. Concretó semejante faena a los 33 años de edad, con un promedio de 68,33 golpes por vuelta. Nunca nadie dominó de tal forma en el PGA Tour en tan sólo 12 meses.
"¿La forma en que jugué en 1945? Bueno, estaba en trance prácticamente todo el tiempo. Mi concentración era perfecta: cuando pegaba un mal golpe no me quedaba pensando demasiado, simplemente seguía adelante", contó Nelson en su última entrevista, publicada en 2006, poco antes de su fallecimiento a los 94 años. Muchos desvalorizaron su racha de 11 títulos seguidos porque, según sus detractores, "todos los buenos jugadores estaban peleando en 1945 en la guerra". Nelson se defendió con argumentos sólidos: "Ben Hogan jugó 18 certámenes aquel año y Sam Snead, 26. Y en el PGA Championship, que se disputaba bajo el formato match play, derroté a Gene Sarazen, Mike Turnesa, Denny Shute y Claude Harmon. No es que yo haga alarde, pero…"
John Byron Nelson Jr. (4 de febrero de 1912 - 26 de septiembre de 2006), nació cerca de Waxahachie, Texas. Se crió en un ámbito devoto de la fe cristiana, que reflejó sin renuncios a lo largo de su vida. Por su don de gente, caballerosidad y conducta intachable se lo llamó "Lord", apelativo que le calzaba a medida. En una época del PGA Tour en la que no abundaba el dinero en premios pero sí la camaradería entre los golfistas, Nelson estaba decidido en sostener sus creencias morales a cualquier precio. "Yo no sé mucho. Sólo sé un poco de golf, cómo hacer un estofado y cómo ser un hombre decente", repetía esta leyenda, que se adjudicó dos Masters (1937 y 1942), dos PGA Championship (1940 y 1945), y el US Open de 1939, con un total de 45 torneos.
No tuvo una infancia sencilla. A los 11 años, cuando su familia se trasladó a Fort Worth, Texas, apenas sobrevivió a una fiebre tifoidea, que le hizo perder cerca de la mitad de su peso corporal. Un año después recibió el bautismo y comenzó a llevar palos en el Glen Garden Country Club. Como la entidad no permitía que los caddies utilizaran la cancha, entonces practicaba en la oscuridad. Para tener una mínima referencia se las arreglaba colocando su pañuelo blanco encima del hoyo… Poco después, a los 14, superó en un duelo de 9 hoyos a su amigo caddie y futuro campeón, Ben Hogan.
A Byron Nelson se lo ubica entre los mejores 10 golfistas de todos los tiempos. Pero no sólo por sus triunfos y aquella racha imposible de quebrar, sino también porque, según los historiadores del golf, fue el padre del primer swing moderno. Su movimiento sirvió como modelo para crear el "Iron Byron", un robot electromecánico utilizado por la USGA para testear palos y pelotas en línea con los estándares de juego. Una de las famosas frases de Nelson era: "Cada gran jugador tiene aprendidas las dos C: cómo concentrarse y cómo mantener la compostura".
Su retiro fue repentino y sorpresivo, justo un año después de aquella temporada dorada de 1945. Todos quedaron conmovidos cuando abandonó la competencia oficial en pleno éxito, incluso su esposa, Louise. Pero él dijo adiós con la convicción de que había obtenido todos los torneos de los EE.UU. que se había propuesto. Necesitaba nuevos desafíos, nuevas experiencias. Quería armar su rancho, escribir en un diario, trabajar en la radio y en la TV, metas que también logró. Fue un espíritu inquieto, aún de nonagenario.
Su impacto en el golf nunca disminuyó, al contrario. Además de desempeñarse como un perspicaz comentarista en los medios, fue el mentor de muchos futuros campeones, como Tom Watson y Ken Venturi. Y más allá de que ya no lo hizo por los premios ni por la gloria, continuó jugando en un alto nivel con Hogan, Jack Nicklaus y Arnold Palmer. También fue compañero de juego del presidente Eisenhower, Bing Crosby y Bob Hope, entre otros anfitriones de distintas citas. Sí actuó en el Masters hasta 1966, en condición de ex campeón.
Alguna vez confesó que el golf nunca le trajo mucho stress, sino que sufrió por otras cosas mucho más importantes. "En el viernes santo de 1983, mi mujer, Louise, tuvo un golpe. Los médicos me dijeron que ella no iba a vivir más de dos semanas. Bueno, finalmente vivió otros dos años. Quedó parapléjica y nunca más volvió a hablar, excepto para decir ‘casa’, ‘casa’, ‘casa’. El golf no es stress. Cuando la mujer que amaste toda tu vida sólo puede decir ‘casa’, eso sí que es stress".
Un episodio pinta a nuestro personaje de cuerpo entero: un año, una importante marca de tabaco recurrió a él para promocionar sus cigarrillos, una costumbre entre los jugadores de la época. Tomó el dinero, pero con el paso de los días empezó a pensar qué debería hacer para recuperar su imagen, ya que él no fumaba. Entonces, no sólo devolvió todos sus honorarios –una suma muy importante en la década del 40–, sino que también le pidió a la compañía que sacara de circulación todas las fotos que le habían tomado para la publicidad. Así era Lord Byron Nelson.
2 de septiembre, Bobby Jones
9 de septiembre, John Daly
16 de septiembre, Fuzzy Zoeller
23 de septiembre, Notah Begay III
30 de septiembre, Lorena Ochoa
7 de octubre, Severiano Ballesteros
14 de octubre, Payne Stewart
20 de octubre, Ryo Ishikawa
28 de octubre, Babe Zaharias
4 de noviembre, Camilo Villegas
11 de noviembre, Old Tom Morris
17 de noviembre, Ken Green
25 de noviembre, Ian Poulter
2 de diciembre, Lee Trevino
9 de diciembre, Annika Sorenstam
16 de diciembre, Rory McIlroy
23 de diciembre, Miguel Angel Jiménez