SACRAMENTO, Estados Unidos.- Las puertas del Arco Arena de Sacramento se abren a las seis en punto. La gente se amontona para poder ingresar y no es para menos. Si se llega temprano es posible ver la entrada en calor de los jugadores desde el court side, un lugar reservado para aquellos privilegiados que están dispuestos a pagar 800 dólares para ver el partido.
Ingresar a un estadio de la NBA no es como entrar a una cancha de fútbol en la Argentina. Están prohibidas las cámaras filmadoras, las mochilas, cualquier tipo de bebidas o alimentos y las cámaras de fotos profesionales, entre otras cosas. El personal de seguridad escanea a cada espectador para asegurarse de que el ambiente adentro sea totalmente seguro.
En la cancha algunos jugadores se preparan para el partido. En un aro Manu Ginóbili, en el otro Chapu Nocioni, dos de los grandes de la selección argentina se enfrentan y hay más de 50 argentinos que van a ser testigos de este encuentro en pleno corazón de California.
Si se le pregunta a cualquier estadounidense que camina por la calle por Manu Ginóbili es muy posible que no lo conzoca, pero cuando se trata de fanáticos del básquet rápidamente repiten dos palabras: "Spurs" y "Argentina". Y cuentan anécdotas como la de la caza del murciélago en pleno partido.
En la cancha el reconocimiento no es menor, a pesar de estar a muchos kilómetros de San Antonio se pueden observar hinchas con la camiseta numero 20, tantos como los que llevan la 21 (Tim Duncan) y la 9 (Tony Parker).
El hecho de que haya tantos argentinos en la cancha no pasa desapercibido para los jugadores que después de preparase se acercan a sacarse fotos, firmar autógrafos y cumplirles el sueño a todos aquellos que viajaron tantos kilómetros para verlos.
Pero no son solo argentinos los que quieren saludar. Chapu corre con la ventaja de la localía. Los nenes se desesperan por conseguir un autógrafo del numero 5 de los Kings. Los adultos apuntan con sus cámaras para congelar el momento, y de fondo se escucha un "Grande Chapu" que le despierta una sonrisa. En la otra punta Manu no suelta el fibrón y estampa su firma en camisetas albi-celestes, entradas del partido y cuadernos, mientras sonríe para las fotos y agradece a todos por haber venido.
Ir a ver un partido de la NBA es más que básquet, es un show con animadores, porristas, sorteos y bailarines que se encargan de entretener al público en cada corte. La música suena en todo momento y el locutor se encarga de incentivar al público. Si jugar de visitante en cualquier deporte se torna complicado, acá es casi imposible, los jugadores tiene que llevar a cabo las jugadas al ritmo de los gritos de "Defense" que van siempre acompañados de música de suspenso a todo volumen.
Durante el juego la gente se emociona y sufre, los locales saben que están jugando con un equipo complicado. Se festejan los errores de Manu y se lo maldice cada vez que algo le sale bien, mientras que festejan cada punto del Chapu con euforia. Los dos argentinos sobresalen durante todo el partido, pareciera que el aliento de los suyos los incentiva a poner lo mejor de si.
Fue victoria para los Spurs en un partido reñido e interesante. Con 20 puntos de Manu y seis del Chapu que no alcanzaron para que su equipo se quedara con el triunfo. La cancha se vacía de a poco y las luces se apagan. Definitivamente, el show de la NBA es algo increíble para ser testigo, y más aún si dos de los ídolos del público son argentinos.