Arrancó nomás la temporada internacional del rugby con el inicio de una nueva edición del torneo de selecciones más antiguo del mundo y, también, el más atractivo para ver por toda la historia y mística que lo rodean. Como se señaló en canchallena el lunes pasado, con un agregado extra a los ojos argentinos, pues dos de los equipos, Inglaterra y Escocia, serán rivales de Los Pumas en el Mundial 2011 de Nueva Zelanda.
Si bien resta un tiempo bastante extenso para la cita en la tierra de los All Blacks, y si bien el 6 Naciones recién comienza, pueden ir tejiéndose algunos conceptos con vistas a lo que les espera a Los Pumas sobre los que serán los dos rivales a vencer en el primer objetivo de avanzar hacia los cuartos de final. Y en esa mirada inicial, hay que festejar que en el camino no estén, como en el Mundial 2007, Irlanda y Francia, que hoy por hoy son los dos que mejor juegan en el concierto europeo.
Inglaterra, que el sábado le ganó a Gales en un test de ida y vuelta, con cinco tries, luce mejor que el año pasado, pero todavía está muy lejos de ser un equipo temible. Cae más de la cuenta en la indisciplina, carece de luces a la hora de utilizar la pelota y suele desordenarse defensivamente cuando el de enfrente le roba la obtención y se decide a atacarlo.
Pero, verdad de Perogrullo, sigue siendo Inglaterra. Conserva el rigor de un pack experimentado, tiene esa mística que con poco lo llevó a la final del último Mundial y, si las lesiones no lo afectan, mantiene en cancha a Jonny Wilkinson, estratego y mortal en el uso del pié. Lo ratificó una vez más el sábado en Twickenham: cien por ciento de efectividad a los palos (3 penales y 3 conversiones) en el 30-17 con los galeses.
Los ingleses tienen en el banco a una gloria como Martin Johnson, quien tomó el comando del equipo el año pasado. El capitán del campeón mundial de 2003 todavía no le pudo encontrar la vuelta al tema de la disciplina, vital en el rugby moderno. El sábado, los de la Rosa cometieron 10 penales, la mayoría en situaciones de ataque. Tampoco consiguió el punch en sus tres cuartos para desequilibrar.
En esto último vale destacar que Inglaterra consiguió dos de los tres tries contra los galeses cuando su rival se quedó con un hombre menos por una tontera del segunda línea Alun Wyn Jones. El otro fue por una intercepción, cuando el Dragón se encontraba cerca de anotar un try para pasar al frente a 8 minutos del final.
Los ingleses sí tienen un line majestuoso, un capitán (el segunda línea Steve Borthwick) que pasa por un gran momento y una tercera línea donde lucen el veterano Lewis Moody y James Haskell, autor de dos tries el sábado.
Escocia, que será rival de Los Pumas en la serie de junio en Tucumán y Mar del Plata, tiene bastantes más problemas que los ingleses. Así quedó evidenciado en la derrota de ayer ante Francia (18-9), en Murrayfield. Le cuesta a horrores llegar al try y sigue dependiendo del pié del veterano Chris Paterson.
Son combativos los escoceses, fieles a su tradición, pero no cuentan con un jugador que desequilibre, con ese distinto que necesita todo equipo que aspire a cosas grandes. Está claro que es el país que más sufrió la profesionalización en Europa y todavía no da signos de recuperación. De todos modos, sigue siendo un grande. Los Pumas lo saben de aquel durísimo choque de cuartos de final en París 2007.
Como se escribió al comienzo, el comienzo del 6 Naciones arrojó un nivel superior en Irlanda, defensor del título, y en Francia, que pinta para armar en el futuro un seleccionado de temer, si es que se sigue proponiendo recuperar su ADN, aquel que se conoce como rugby champagne.
Los irlandeses, que le ganaron casi caminando a una Italia que volverá a pelear por el último puesto, están aceitados. Cuentan con un crack como su capitán, Brian O’Driscoll, y están más maduros. Sin dudas, el golpazo que sufrieron de Los Pumas en el 2007 les sirvió para bajar los humos.
Francia, en tanto, también goza de la maduración de un diamante en bruto en el centro de la cancha: Mathieu Bastareaud. El tanque de 21 años ayer le clavó dos tries a los escoceses. Y, de a ratos, muestra esa locura en el juego que históricamente lo ha llevado a dar los batacazos más resonantes del rugby.
Después de una serie internacional de noviembre escasa de tries, el 6 Naciones arrancó con más pimienta en los in-goals, pero a los equipos todavía les cuesta encontrar resquicios para quebrar a las tremendas defensas, abundan los penales y los scrums se han transformado en un martirio para los árbitros, con packs que viven cayéndose al suelo.
Todo esto último también debería servir para ser más pacientes en la crítica a Los Pumas, cuya situación histórica de poca competencia internacional aún no ha cambiado. Por eso, si se logra repetir la preparación del último Mundial y si les lesiones y complicaciones diversas en algún momento cesan, la excursión en Nueva Zelanda 2011 puede llegar a arrojar otra sonrisa. Pero, claro, falta mucho.