De la Redacción de LA NACION.- Europa ya no puede pagar por los futbolistas argentinos. Si hasta hace unos años los clubes del Viejo Continente destinaban cataratas de dinero para seducir a los mejores proyectos –y a algunas realidades– del campeonato local, ahora lo piensan dos veces. La crisis económica golpeó con fuerza las tesorerías de los clubes más poderosos del mundo. Y si Europa estornuda, América del Sur, su proveedor oficial de jugadores, se enferma.
Prueba del ahorro forzoso que encararon los clubes europeos es que la única transferencia realizada entre clubes de acá y de allá fue la de Eduardo Salvio, el delantero que dejó Lanús para jugar en Atlético de Madrid (España). Los ocho millones de euros del conjunto colchonero se pagaron parte en efectivo (dos millones) y el resto en tres cuotas. Era eso o nada y, de hecho, la transferencia estuvo en terapia intensiva durante algunas semanas, hasta que las necesidades del conjunto español la revivieron.
La situación actual, en la que los clubes grandes no pudieron transferir a ningún jugador, contrasta con la de unos años atrás. De todas formas, en el verano de 2009 ya se vislumbraba que la burbuja futbolera estaba a punto de explotar. Sólo se vendieron cinco jugadores, por un total de 13,3 millones de euros. El más caro fue Jesús Dátolo, que pasó de Boca a Napoli en 5,7 millones de euros, según el sitio web especializado transfermarkt.de.
Un año antes, el fútbol europeo podía darse ciertos lujos. Como contratar a Ever Banega, quien pasó de Boca a Valencia a cambio de 18 millones de euros. O a Fernando Belluschi, quien por entonces jugaba en River, al que abandonó por Olympiacos (Grecia) en una transferencia de 7,4 millones de euros. En total, las tesorerías de los clubes argentinos recibieron 42,5 millones de euros por ventas, una cifra récord para un mercado invernal.
En 2007, la cifra invertida fue similar: 42 millones de euros. La vedette de ese año fue Fernando Gago, por quien Real Madrid (España) le abonó a Boca 20,5 millones de euros. Una cifra algo inferior pagó el mismo club español por Gonzalo Higuaín (River): 12 millones de euros. Además, Sebastián Leto dejó Lanús y se transformó en nuevo jugador de Liverpool (Inglaterra), donde no llegó a tener continuidad.
Para encontrar un mercado austero como el actual hay que remontarse a 2006, cuando sólo Leonardo Pisculichi abandonó Argentinos rumbo a Mallorca (España) a cambio de una cifra interesante: tres millones de euros. Por un valor similar, el defensor Leandro Fernández (River) emigró a Rusia.
La venta de jugadores hace rato que se transformó en un recurso ordinario de los clubes argentinos. La escasez de billetes desde Europa empeoró el panorama financiero de las entidades nacionales, que deberán esperar a junio para vender a sus estrellas. O, al menos, intentarlo.