En 2008 fue la orgía sadomasoquista de Max Mosley, entonces presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). En 2009, el nadador Michael Phelps, campeón de Pekín 2008, fumando marihuana. Y en 2010, la aventura amorosa con la ex novia de un compañero de equipo que acaba de costarle el puesto de capitán de la selección inglesa a John Terry. El dominical británico News of the World no descansa. El periódico de chimentos online TMZ, de Estados Unidos, el mismo que desnudó las infidelidades del golfista Tiger Woods, acaba de abrir una sección deportiva y News of the World teme que la competencia se haga más dura. La justicia británica acusó hace unos meses al dominical de haber hackeado los teléfonos celulares de un centenar de celebridades. La lista incluía a Alex Ferguson (DT de Manchester United) y Alan Shearer (DT del Newcastle). Otra víctima, Gordon Taylor, presidente del sindicato de futbolistas británicos, le inició un juicio. El dominical le pagó más de un millón de dólares en un acuerdo privado para que no se ventilara el asunto. Las "primicias" que News of the World obtiene ilegalmente sobre la vida privada de celebridades son repetidas por los diarios de todo el mundo.
El dominical ahora está furioso. Asegura que Terry pagó cerca de un millón de dólares a Vanessa Perroncel a cambio de silencio. Cuando estalló el escándalo, la modelo francesa contrató a Max Clifford, quien fue representante, entre otros, de Frank Sinatra, Joe Cocker, Muhammad Alí, Marlon Brando, O. J. Simpson, David Copperfield y Rebecca Loos, una ex amante de David Beckham. Terry contrató a su vez a Phil Hall, un ex editor del News of the World. Clifford utilizó más de una vez al News of the World y a otros tabloides sensacionalistas para promocionar escándalos. Pero ahora está en juicio, porque el dominical también hackeó su teléfono. The Sun, hermano del News of the World, es el diario más vendido en Gran Bretaña. Son propiedad de Rupert Murdoch, el hombre más poderoso de la prensa mundial. El Sun, y los otros dos tabloides, The Mirror y el Daily Mail, venden un total de siete millones de ejemplares al día. Un colega me contó una vez de qué modo se obtenían ciertas informaciones: supongamos que Woody Allen filma en Londres con Penélope Cruz, Scarlett Johansson, Tom Cruise y Javier Bardem. Ellos son inaccesibles. Pero no un actor de reparto inglés. Lo siguen y obtienen fotos comprometedoras, que puedan arruinar su vida familiar. "No las publicamos -lo extorsionan-, pero a cambio queremos que nos cuentes qué ocurre en ese set." En el fútbol, si no es un jugador, la fuente puede ser una de las Wags.
Las "Wags" (un acrónimo de wives-esposas y girlfriends-novias) son nuestras "Botineras". Rio Ferdinand, designado nuevo capitán de Inglaterra en lugar de Terry, las acusó de ser en parte responsables del "circo" que, según dijo, provocó la eliminación de la selección en el último Mundial de Alemania 2006. Las Wags, lideradas por Victoria Adams, la esposa de David Beckham, estaban preocupadas por su shopping y sus vestidos. Hasta el DT sueco de la selección, Sven-Goran Eriksson, tenía sus propias Wags, que relataban a la prensa las posiciones sexuales favoritas del entrenador. El Daily Star publicó a Eriksson en una foto con una joven sugiriendo que era su nueva caza. Debió pedir disculpas. La caza era su hija. Las Wags ganaron tanta fama que la cadena ITV les dedicó dos series (Footballers Wives en 2002 y WAGs Boutique en 2007). En el grupo estaba la Perroncel, novia del jugador Wayne Bridge, con quien tuvo un hijo que hoy tiene tres años. Bridge, actual compañero de Carlos Tevez en Manchester City, jugaba con Terry en Chelsea. Y era gran amigo del capitán. De allí el escándalo. Terry tiene un historial agitado. Orinó en un vaso en una discoteca, fue multado por estacionar su Bentley en una zona para discapacitados, cobró dinero por izquierda por organizar tours dentro del estadio de Chelsea, su madre fue acusada de pequeños robos y su padre de vender cocaína. Además, sus representantes buscaron lucrar demasiado con su condición de capitán de la selección. El colmo fue el premio al "Mejor papá del año 2009 en Inglaterra".
News of the World, que sangra por la herida porque esperaba más revelaciones de Perroncel, cuenta ahora que la modelo francesa, en realidad, no sólo tuvo relaciones sexuales con Terry, sino con al menos cuatro jugadores más de Chelsea. Y que Terry, además de Perroncel, pagó dinero a otras cuatro amantes a cambio de silencio. Resulta casi paradójico que un asunto de moral media inglesa haya tenido que ser resuelto entre cuatro italianos. Fabio Capello y Franco Baldini, DT y vice de la selección inglesa, Carlo Ancelotti (DT de Terry en Chelsea) y Roberto Mancini (DT de Bridge en el City). "Es para los libros de historia", ironizo Il Giornale, propiedad del premier Silvio Berlusconi, un experto en el tema. También en Italia los futbolistas son objeto de caza. Fabricio Corona, un paparazzo de la decadencia, fue condenado el año pasado por extorsión. Sus víctimas, en fotos supuestamente comprometedoras, fueron el brasileño Adriano, Francesco Totti, Francesco Cocco, David Trezeguet y Alberto Gilardino. Las "velline" o "valletes", las "botineras" italianas, eran las chicas que se prestaban a las maniobras, que incluían también a poderosos empresarios y políticos. Si las víctimas no pagaban, las fotos aparecían publicadas, especialmente en la revista Chi. Capello es elogiado ahora por haberle quitado la cinta de capitán a Terry. Otros lo cuestionaron diciendo que actuó como un arzobispo y no como un entrenador al recordar que Terry fue capitán ejemplar dentro del campo, duro líder de una Inglaterra que se clasificó al Mundial con ocho victorias y una sola derrota. Sugieren que Capello no actuó en nombre del "sport", sino del "spot" (los intereses comerciales de la selección). También el juez que autorizó a News of the World a destapar el escándalo, Michael Tugenhadt, dijo que Terry, más que su vida privada, quiso proteger sus negocios.
Nada hubiese ocurrido tal vez si Terry no hubiese "roto los códigos", si su infidelidad no hubiese afectado a un compañero de selección. Las hinchadas rivales se burlan ahora cantándoles a los futbolistas de Chelsea que cuiden a sus esposas de Terry. El fútbol se enfrenta a su machismo. La compasión no es hacia Toni, la esposa de Terry, sino hacia Bridge, sin que importe aclarar que este había roto con la Perroncel tres meses antes de que la francesa tuviera relaciones con Terry. "¿Por qué si Carlos puede ser rey de Inglaterra Terry no puede seguir como capitán de la selección?", ironizó un hincha, recordando que también el príncipe tuvo amoríos con la esposa de un colega. Los famosos "códigos del fútbol" son más fuertes que los de la realeza. El fútbol es un mundo ideal para la prensa que vive de la intimidad y del espectáculo. Y cuanto más íntima, más espectacular. Ya vimos el caso Tiger Woods. Cuentan que el golfista hoy desaparecido se quejaba hace años con el veterano Arnold Palmer. "Tengo 21 años y no puedo ser una persona normal, autógrafos, prensa, fotos, patrocinadores", decía Woods. "Tenés razón, ninguna persona normal a los 21 años tiene 50 millones de dólares en el banco", le respondió Palmer.
Terry, el futbolista mejor pago de Inglaterra, con un sueldo de 9 millones de euros anuales, tampoco tiene ahora mucho derecho a quejarse. Y Toni, su esposa, no es como Tzofit, la mujer actriz del entrenador israelí del Portsmouth, Avram Grant, a quien hace unos días filmaron saliendo de una "casa de masajes". "El tiene un trabajo duro, necesita un masaje no de una mujer sino de dos. Día y noche", dijo Tzofit, también ella una Wag, pero algo más crecidita, de 43 años. Dicen que la situación era todavía más relajada allá por 1920, cuando astros deportivos como Babe Ruth, uno de los mejores beisbolistas de Estados Unidos, recibían al periodista amigo en su habitación, mientras dos mujeres lo esperaban en la cama. Su sucesor, Joe DiMaggio, complicó las cosas cuando en 1954 se casó con Marilyn Monroe. Igual, nada es como ahora. "Tiempos miserables", tituló este lunes su artículo en el diario Marca el periodista español Santiago Segurola. Y escribió: "Basta echar un vistazo al miserable espectáculo de lo que un día se conoció como prensa del corazón y que ahora sólo es el reino de la bajeza. Definitivamente, este perverso modelo se ha impuesto en casi todas las instancias del periodismo. Se conceden premios prestigiosos a los difusores de la basura, se busca el agravio y el daño, se animan mediocres y violentas polémicas, se alimentan los instintos más bajos y los personajes más ridículos, se desacredita todo y nada se salva. Tampoco el fútbol. Una pena".