Tal vez no sea el mejor jugador del PGA Tour. Tampoco el más carismático. Pero Joe Ogilvie tiene tan buena visión de los negocios que se convirtió dentro del circuito en un hombre de consulta permanente, en un gurú. Y sobre todo cuando una crisis financiera mundial, como la que arrasó desde septiembre de 2008, es capaz de paralizar cualquier iniciativa económica. "No salí ileso de la crisis, pero por suerte me refugié en los lugares correctos. Afortunadamente, todavía puedo pagar las cuentas; conocí a muchos inversores privados y muchos predijeron aquello, así que logré rescatar una considerable cantidad de dinero", cuenta Ogilvie, que suele ser confundido con otro golfista, el australiano Geoff Ogilvy.
Graduado con honores en la Universidad de Duke en Ciencias Económicas, se siente como pez en el agua cuando habla de rendimientos financieros elevados. Irónicamente, su único título en el tour mayor fue el US Bank Championship de Milwaukee, en 2007, un certamen patrocinado por un banco. En aquel torneo demostró que es capaz de triunfar a lo grande y no sólo en el Nationwide Tour, donde se había consagrado otras cuatro veces. Su águila en el hoyo 16, embocando desde 119 yardas con el sand wedge, ya forma parte de los momentos gloriosos en la historia de aquella cita en Milwaukee.
Pero Joe es realista y sabe que el golf no será para toda la vida: "Tengo 35 años y no aspiro a transformarme en el Nº 9 del ranking. Calculo que seguiré jugando unas diez temporadas más, pero quiero tener a mano actividades diferentes cuando cierre la persiana. Para algunos jugadores, el golf es para toda la vida. Bueno, ése no es mi caso", advierte Ogilvie, que tampoco se proyecta a ser miembro de otro circuito millonario, el Champions Tour de veteranos. "Es divertido ser atleta, aunque yo lo soy desde los 22 años, unos 250 días por temporada. Necesito hacer la transición cuando me esté acercando a los 45".
Hubo un punto de quiebre para Ogilvie, a propósito de esta faceta de hombre de negocios. En 1998 encabezaba el listado de ganancias en el Nationwide Tour y el Omaha World Herald publicó un artículo sobre su interés en el mundo financiero. Warren Buffett, una de las personas más ricas del mundo y considerado entre los grandes inversionistas de la historia, lo leyó y ubicó al golfista para conocerlo. Desde entonces, son habituales las cenas que comparten ambos en Omaha, de donde es oriundo Buffett. Y en esas tertulias, Ogilvie trata de absorber todos los consejos y comentarios del multimillonario.
En esto de profundizar el contacto con personajes exitosos, Ogilvie siempre soñó con trabar relación con Bill Gates, el amo de Microsoft, y varias veces tuvo oportunidad de charlar fuera de las canchas con Tiger Woods, de quien admiraba su disciplina, lógicamente antes de esta sucesión de escándalos que aquejaron al Nº 1. "Jugué con Tiger cuando él tenía 15 años y yo 17. Una vez, en la Canon Cup de la Asociación Juvenil Americana, en Colorado, pegó el hierro 3 más maravilloso que ví hasta hoy. Recuerdo haberle dicho a un compañero: 'Este tipo puede ser el mejor jugador del mundo en este momento'".
Ogilvie ya posee una buena experiencia en el PGA Tour a nivel dirigencial: integra una comisión de nueve personas junto con otros tres profesionales (Stewart Cink, Brad Faxon y David Toms), además de cuatro especialistas en negocios independientes y el director de la PGA de América. Su participación en ese comité fue decisiva para la promulgación de las leyes de control antidoping del circuito, la puesta en marcha de los playoffs de la FedEx Cup, la estandarización de los torneos por invitación y algunos reajustes para los planes de jubilación de los jugadores. "El jugador promedio del tour, probablemente, se relaciona un poco más conmigo que con otros golfistas. Me miran como alguien accesible y me trasladan sus quejas con más libertad".
Como un ejecutivo en rápido en ascenso, a Ogilvie se lo observa ahora como el sucesor de Tim Finchem, el comisionado del PGA Tour y cuyo salario anual alcanza los 5,2 millones de dólares, según consta en varios reportes. Su oportunidad pueda darse cuando a Finchem se le venza el contrato con el tour, en 2012. "Podría verme accediendo a ese cargo cuando esté por cumplir los 50. Pero muestro una debilidad importante: no tengo ninguna experiencia en la dirección de una empresa. Creo que nadie contrataría a una persona que nunca tuvo otro trabajo que el de golfista para manejar una compañía de 2000 millones de dólares como el PGA Tour".
El tiempo irá despejando su horizonte dentro del golf. Por lo pronto, Ogilvie sigue estudiando minuciosamente a sus emprendedores modelos. "De Buffett y Gates me interesa más su obra filantrópica que la manera en que amasaron sus fortunas", aclara el jugador más cerebral de la gira, que hace unos años creó "Ogilvie Capital", una empresa de asesoramiento financiero. Ogilvie cree que la mejor decisión financiera que tomó fue ahorrar su dinero y no usarlo como una herramienta de poder. Y se anima a dar un pronóstico acerca de la marcha de la economía mundial: "Soy optimista en el largo plazo, pero pesimista en el corto. Este año estaré buscando espacios de deudas corporativas".
2 de septiembre, Bobby Jones
9 de septiembre, John Daly
16 de septiembre, Fuzzy Zoeller
23 de septiembre, Notah Begay III
30 de septiembre, Lorena Ochoa
7 de octubre, Severiano Ballesteros
14 de octubre, Payne Stewart
20 de octubre, Ryo Ishikawa
28 de octubre, Babe Zaharias
4 de noviembre, Camilo Villegas
11 de noviembre, Old Tom Morris
17 de noviembre, Ken Green
25 de noviembre, Ian Poulter
2 de diciembre, Lee Trevino
9 de diciembre, Annika Sorenstam
16 de diciembre, Rory McIlroy
23 de diciembre, Miguel Angel Jiménez
3 de febrero, Byron Nelson
10 de febrero, Tommy Bolt