Hace un año, para David Nalbandian, llegar a un tercer set contra Daniel Gimeno-Traver hubiera sido un problema mayúsculo contra un jugador menor. En la misma cancha, por la misma ronda, Nalbandian le ganaba al español 7-5 y 6-2 con un primer set lleno de dudas y misterios. Un año más tarde, Nalbandian, gana efectivamente en tres sets contra Gimeno-Traver y su partido de 2 horas 45 minutos termina envuelto de un manto épico. Nalbandian, por las razones ya conocidas, hizo de la Copa Telmex el escenario de su regreso oficial. Su llegada a cuartos de final lo encontró otra vez disminuído fisicamente, en duda y perjudicado para su choque del viernes contra Albert Montañes. David Nalbandian nuevamente ganó el centro de la escena que en algunas ocasiones fue el centro del ring. Nalbandian volvió en son de paz, simplemente para jugar al tenis sin contratiempos. Le duró poco.
La Argentina jugará contra Suecia, en Estocolmo, del 5 al 7 de marzo la primera ronda de la Copa Davis. El mundillo del tenis argentino, por motivos variados que van desde la declamada identidad nacional hasta una visión de los hechos plagada de errores no forzados, ha hecho de la Copa Davis el final definitivo de todas las cosas y el estado físico de Nalbandian preocupa en ese sentido. La cuestión es que mientras muchos se preguntan si Nalbandian podía estar para la Copa Davis, algunos pocos nos preguntamos que tal estarìa Nalbandian para jugar bien y sano al tenis.
Los roles están repartidos y queda bien, "garpa", establecer desde lo mediático a la Copa Davis como articulo de primera necesidad para el consumo del tenis nacional en todas sus formas. Establecer matices y entender las circunstancias son valores que son útiles para incorporar cuando se piensa en la Copa Davis. No siempre jugar la Davis es imprescindible ni define símbolos patrios altos en los centros tenísticos mundiales. Vendrán una serie de enfrentamientos donde, por ejemplo, varios tenistas top como Roger Federer, Andy Murray y Andy Roddick no jugarán para sus países. Tampoco lo hará Juan Martín Del Potro y es por estar lesionado. Pero de no haberlo estado, Delpo no habría tenido posibilidades de elegir: se castiga fuerte no jugar la Copa Davis en la Argentina si algún tenista decide no hacerlo. Porque no pueda o porque no quiera. La ausencia tiene que estar debidamente justificada y esa decisión queda disponible en el archivo para ser tirada sobre la mesa cada vez que haya que criticar.
Horacio Zeballos vive su convocatoria para la Copa Davis con una ilusión y ansiedad propias de un viaje iniciático. Sus días en el circuito son una cuenta regresiva hasta la semana de concentración y competencia en Estocolmo. La Copa Davis, en algún momento, pero siempre, atraviesa por el lado del corazón a los tenistas argentinos. Ese amor colectivo se convierte a veces en una petición de entrega constante que llega a niveles abusivos. En determinados momentos es un deber que los jugadores se alisten bajo bandera para la Copa Davis. Otras veces es mejor no tenerlos, dejar que sus carreras fluyan y luego contar con ellos en condiciones mejores. Del Potro está muy ocupado en desbancar al cuarteto de estrellas del circuito y la Copa Davis puede ser un obstáculo en ese intento. Nalbandian precisa ahora de reconstruìrse como tenista luego de una operación delicada y una vuelta que ya le pasò un costo alto a su físico. Si la Copa Davis forma parte de ese operativo retorno será su decisión, pero no por las demandas del medio. Alguna vez fue màs importante para sus campañas que Franco Squillari y Gastón Gaudio definieran entre ellos una final de "Super 9" en Stuttgart antes que jugar una serie menor de visitante contra Canadá en la Copa Davis. Chela y Calleri salvaron "las papas" en esa oportunidad y luego Squillari y Gaudio, junto a otros, fueron los sostenedores de un ascenso que se disfruta hasta hoy.
La Copa Telmex le prendió velas a David Nalbandian para que el viernes a las 19.30 pudiera saltar a la cancha contra Albert Montañes. No pudo ser. Tampoco estará en la Copa Davis.
Pero las prioridades no deben ser alteradas: no hay Copa Davis sin tenistas profesionales y estos se hacen en el circuito. Ya no existen los tenistas "coperos" que deambulen por los torneos y revivan solamente en la Copa Davis. Sin tenis no hay Davis. Ese es definitivamente el orden de prioridades.