Corren, siempre corren. En los hipódromos las carreras de caballos no se suspenden por mal tiempo. Parece que el espectáculo debe continuar, llueva o truene.
Las pistas de San Isidro ayer se empaparon. El césped era pantano y la arena, movediza. "A cancha pesada ganancia de barreros", dice el consejo hípico. Y es sabio, porque siempre hay caballos que parecen chanchos en el barro como para apostarles. Son los que no patinan donde otros derrapan. Pisan firme donde a más de cuatro le da asco poner sus patas.
¿Son peligrosas las carreras bajo la lluvia? La mayoría de los jockeys coinciden en que los riesgos se potencian, aunque hay quienes recuerdan que los caballos, por instinto, harán todo lo necesario para no caerse. Generalmente lo logran. Claro, no siempre.
Intrépidos jinetes viajan en sus monturas a 60 kilómetros por hora pisados sobre un par de estribos, donde hacen equilibrio.
El equipo del jockey para correr bajo el agua suele incluir dos o tres pares de antiparras, para ir descartándolas a medida que la carrera transcurre y la visibilidad baja.
Para el jockey brasileño Jorge Ricardo, "correr en estas condiciones no es bueno para nadie; ni para nosotros ni para los caballos. Es muy riesgoso, los caballos se cuidan mucho, van como pueden. Pero la profesión nuestra es así. Los jockeys siempre tratamos de cuidarnos y en este tipo de pisos más. Hay que traer a los caballos más sostenidos, firmes para que no agarren un pozo o hagan una mala pisada. Lo más peligroso es cuando hacen algún movimiento brusco. En Brasil, las carreras se suspendían cuando las canchas se inundaban, pero con lluvia nunca se dejó de correr"
Pablo Falero también dio su punto de vista. "Las antiparras se te empañan. Hay momentos en que no se ve nada y el riesgo es mucho", cuenta el jinete oriental, quien admite haber elegido una profesión peligrosa y ayer .
En estos días los jockeys usamos un equipo de goma, pero con estos lluvias no hay nada que proteja. El agua empieza a pasar por todos lados; se te mete por las costuras, te entra por la cintura. Terminamos mojados igual. La visión se complica. Las antiparras se empañan de adentro hacia fuera", cuenta quien ayer hubiera votado por la suspensión de la fecha.
"No se porqué las autoridades no deciden suspender las carreras cuando las condiciones son tan malas. Siempre que las apuestas estén abiertas las carreras van a seguir; sólo se suspendieron cuando hubo problemas con el centro de cómputos. Nunca se piensa en el factor humano, yo creo que las carreras en un día como hoy -por ayer- se tendrían que parar. Lo que pasa es que si el fútbol se para se juega al otro día, pero en las carreras, al otro día hay otra reunión diferente. Recién se acaba de caer un chico [el jockey Néstor Lacorte, que rodó en la séptima carrera] ] y ni nos dimos cuenta porque no se veía nada. Yo creo que por precaución habría que haber parado. Esto de por sí es riesgoso y si además le sumamos más riesgo es poco lógico"
Pedro Robles suma su opinión. "Si te toca correr en la punta es una cosa, pero si vas de atrás es muy bravo; por ejemplo, las antiparras se te llenan de barro y las riendas se ponen resbalosas. Cuánto más llueve la cancha se pone peor y a veces los caballos no hacen pie. Salí a correr en la cuarta carrera del programa y no se veía nada por el agua y el viento que veía de fuerte. Tendríamos que hablar entre todos para que por lo menos en un día como hoy se pararan las carreras por un rato, por lo menos hasta que el tiempo mejore".