Durante las vacaciones, leí Open, la autobiografía de Andre Agassi. El libro es extraordinario, imprescindible para los fanáticos del tenis. Agassi confiesa haber tomado anfetaminas en 1997 y haberle mentido a la ATP en su descargo. Como argumento de promoción para el lanzamiento, es insuperable. Pero el texto, aún no editado en castellano, regala anécdotas y revelaciones mucho más interesantes. Hace un mes que la nota de Open viene pidiendo pista pero se queda afuera por culpa de la actualidad. Deberá seguir esperando.
Como cada lunes, el 21 de febrero de 2000 se difundió el ranking semanal de la ATP. Mariano Zabaleta era el argentino mejor ubicado en el puesto 32º. Otros cuatro compatriotas lo acompañaban en el Top 100: Franco Squillari 46º, Gastón Gaudio 65º, Hernán Gumy 67º y Guillermo Cañas 74º. Tras ser campeón junior del US Open ´98, David Nalbandian recién comenzaba su carrera profesional y aparecía 539º con 36 puntos. Ya considerado el futuro del tenis argentino, Guillermo Coria figuraba 741º con 14. En el puesto 66º, justo entre Gaudio y Gumy, asomaba un suizo de nombre Roger Federer. Han pasado exactos diez años. Pero, más allá de la década que invita a balances y comparaciones, aquel 2000 fue el último año sin torneo de ATP en Buenos Aires. Después del clásico Abierto de la República, el torneo del Río de la Plata y su continuidad en el South American Open, la tradición se había cortado tras el triunfo de Carlos Moyá ante Félix Mantilla en la final española de 1995. Debieron pasar seis temporadas para recuperar la plaza con nueva fecha en el calendario y con Martín Jaite como cara visible de la organización.
El regreso presentó a Gustavo Kuerten como gran atracción. Amado por el público, Guga llegó como número uno del mundo. Diez argentinos formaron parte del cuadro principal. Squillari, Calleri, Chela, Gaudio, Zabaleta y Coria entraron directamente. Gumy, Cañas y Nalbandian recibieron invitaciones. Y un muy joven José Acasuso se metió desde la clasificación. El ATP Buenos Aires 2001 será recordado por el bailecito de Gaudio a Coria tras ganarle en cuartos de final (Guillermo venía de derrotarlo en la final de Viña del Mar) y por la fenomenal cabalgata de Chucho, frenada por Guga en el partido decisivo. El ranking ya daba mejores noticias: Squillari (18º, semifinalista en Roland Garros 2000) era el mejor nacional y había siete dentro de los cien. En el devaluado y pesificado 2002, el torneo se hizo igual. Cañas (16º) lideraba un grupo de ocho argentinos en el Top 100. Agustín Calleri perdió una increíble final contra Nicolás Massú. Lo tenía set arriba y 5-1 en el segundo pero se le escapó. En la versión 2010, el martillo de Río Cuarto tuvo su merecido tributo de despedida tras una carrera que incluyó una final de Masters Series y aquellos inolvidables dos puntos en la semifinal de Davis 03 contra España en Málaga: el dobles con Lucas Arnold y la paliza a Ferrero en el singles.
En febrero de 2003, Carlos Moyá distinguió al torneo y lo ganó, contra Coria en la final. Tras Kuerten, otro campeón de Roland Garros festejaba aquí. Nalbandian (9º) ya se había convertido en el primer top ten argentino desde Jaite en julio de 1990. Además, había otros ocho compatriotas entre los 100. El torneo ya era una atracción irresistible y les daba una oportunidad a los juveniles con futuro. Así emergió Juan Mónaco en 2004. Invitado por la organización, Pico voló hasta cuartos de final y ahí perdió contra el campeón: Guillermo Coria. El tenis argentino ya tenía dos jugadores entre los diez mejores (Coria y Nalbandian) y seis en el Top 40. El torneo y el deporte crecían proporcionalmente. En 2005, otro campeón en París levantó el trofeo. En la final, Gattone Gaudio cortó la resurrección de Mariano Puerta. Pero su rival más difícil había sido un zurdo español en cuartos con un insólito 0-6, 6-0 y 6-1: Rafael Nadal. Con 10 entre los 100, Cañas 12º y tres entre los diez mejores (Gaudio, Coria y Nalbandian), disfrutábamos del esplendor, quizás sin valorarlo en su justa medida. Lo tomábamos como algo natural, casi una consecuencia inevitable.
En 2006, se instaló el actual sponsor. En la primera Copa Telmex, pasó algo extraño, fuera de contexto. No hubo nacionales en la final. La jugaron Moyá y el italiano Volandri. Y la ganó el más argentino de los españoles. Aquella versión pasará a la historia por la presentación de Juan Martín Del Potro. Con una invitación especial, Delpo (153º del mundo) perdió en primera ronda contra?Juan Carlos Ferrero, 6-4 en el tercero. Gaudio, Nalbandian y Coria seguían en el top ten con otros seis compatriotas dentro de los cien primeros. En 2007, el torneo se tragó el sapo del "round robin", un engendro que duró menos de un semestre. Veinticuatro tenistas debían eliminarse en ocho grupos de tres para llegar a los cuartos de final. El objetivo de la ATP era garantizar que las figuras del torneo jugaran por lo menos dos partidos. No funcionó. Gaudio perdió contra Ramírez Hidalgo, lo silbaron feo y no se presentó a su segundo match. Otro Gato, Diego Hartfield, aprovechó esa oportunidad que da la "carta salvaje" y trepó hasta las semifinales. Mónaco puso el glamur, el tenis y se llevó el título. Pico ya era uno de los once argentinos en el top 100 y Nalbandian, el único entre los diez mejores. Finalmente, David ganó el torneo en 2008, contra Acasuso en la final. Seguía siendo el único top 10 con otros nueve nacionales entre los cien. El año pasado, la Telmex fue una especie de Oxford-Cambridge entre argentinos y españoles, con doce de cada lado dentro del cuadro principal. En el último duelo, Tommy Robredo le ganó a Mónaco la final más pareja de la historia de este torneo, 7-5 en el tie break del tercero. Con once entre los cien primeros, el tenis nacional seguía contando con un top ten pero el hombre ya era Juan Martín Del Potro.
En 2010, todos los números bajaron. Hubo siete argentinos en el cuadro principal, la menor cantidad de estos diez años. Causalmente, coincidió con la merma de espectadores, acentuada por las lluvias. Apenas Nalbandian, Horacio Zeballos, Chela y Mónaco entraron directamente. Eduardo Schwank y Gaudio fueron invitados. Y, rodeado por muchos juveniles, solamente Diego Junqueira pasó la clasificación. La final fue Ferrero-Ferrer, ciento por ciento valenciana, con la consagración de otro campeón de Roland Garros. Desde hoy, habrá seis compatriotas en el top cien, la cifra más baja desde 2000. Zabaleta y Calleri vieron este torneo desde las tribunas. Cañas y Coria tienen sus respectivas academias. Una generación de tres camadas se está despidiendo. Entre 2001 y 2010, ganó dos Grand Slams (Gaudio 2004, Del Potro 2009) y tuvo otros tres finalistas (Nalbandian 2002, Coria 2004 y Puerta 2005). Jugó dos finales de Copa Davis. Perdió la de 2006 en Moscú y saboteó la de 2008 en Mar del Plata. Festejó un Masters (Nalbandian 2005) y cinco Masters Series (Cañas 2002, Coria 2003-2004, Nalbandian 2 en 2007). Más allá de los gloriosos setentas de Vilas, se trata de la década más prolífica del tenis argentino. No es casual la coincidencia temporal con la Copa Telmex, fundamental para entender en causas y efectos estos notables diez años del tenis argentino. Seguramente, el torneo cambiará. Quizá se adecue al piso predilecto de Del Potro, el jugador más convocante. Pero ya habrá tiempo para que se peleen reformistas y tradicionalistas. Hoy es momento de celebración. Antes de lamentarse, no se olviden de aquel febrero de 2000, sin torneo y sin top ten. ¿Saben quién era el número uno del mundo en aquella semana? Andre Agassi. Algún día, la nota sobre Open saldrá a la cancha?