Para mejorar el rendimiento deportivo de Braian Toledo, el entrenador Gustavo Osorio trabaja, entre otros profesionales, con especialistas en biomecánica y en antropometría.
Osorio insiste en que sólo con perseverancia y trabajo se pueden alcanzar los grandes logros, y aclara que ni él ni Braian piensan en los récords. Además, subraya que la plusmarca que se alcanzó en el Cenard fue gracias al trabajo en equipo de un grupo multidisciplinario. "Nos ayudó mucho el trabajo psicológico que hicimos con Patricia Whigtman en el Cenard. Trabajamos con una máquina para medir el nivel de atención de Braian y pudimos lograr en él un alto nivel de concentración. Creo que eso fue algo decisivo", reconoció el entrenador.
Además, Osorio trabaja con especialistas en biomecánica (se trata de la utilización de los conocimientos de la mecánica, la ingeniería, la anatomía, la fisiología y otras disciplinas, para estudiar el comportamiento del cuerpo humano) y en antropometría (que estudia las medidas del hombre).
También cuenta con la ayuda de un cardiólogo y con el asesoramiento del cubano Miguel Bernal, especialista en lanzamiento de jabalina, que aconseja a Osorio en la técnica de la especialidad. "Miguel fue una ayuda enorme para entender muchos secretos de la jabalina", asegura el entrenador. Por otro lado, dispone del asesoramiento de Luis Endorociain, quien cuenta con un magíster en alto rendimiento deportivo, que obtuvo en Madrid.
Consumado este inolvidable récord, para Toledo el que se avecina es tiempo de salir de nuevo al ruedo a la búsqueda de nuevos objetivos. El principal se centrará en los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se disputarán del 14 a 26 de agosto venidero en Singapur. Para ajustar su preparación, primero participará del selectivo que se hará el 27 y 28 del mes próximo en San Pablo, Brasil. El joven atleta no participará de los Juegos Odesur, ese mismo mes, porque allí se compite con una jabalina de 800 gramos.
Luego hará un entrenamiento más intensivo en Formia, Italia. Allí se entrenan deportistas de la talla de la rusa Yelena Isinbayeva, la mejor garrochista del mundo. El propio Germán Chiaraviglio se encuentra en ese lugar haciendo una rehabilitación para volver a la alta competencia.