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Clausura 2010: los goles de Argentinos-Godoy Cruz (Canal 9)
Por Juan Carlos Fraschini
Para LA NACION
Es posible que no muchos equipos puedan jactarse de tener una identidad definida, ese sello que lo distingue, eso de saber a qué se juega; una facultad que no muchos poseen. Sin embargo, en un mismo escenario se enfrentaron justamente dos equipos que tienen muy en claro qué quieren y cómo pretenden llevarlo a cabo. Quizá por eso todo fue intenso detrás de ideas ambiciosas. Porque ni Godoy Cruz ni Argentinos suelen renunciar a su intención de jugar y de hacerlo bien. Pero sólo uno logró hacer el mejor negocio. Y fue el equipo mendocino el que se quedó con todo en su excursión a la Paternal, tanto que escaló hasta el peldaño más alto del torneo, donde también manda Colón.
Es posible que no siempre logren el objetivo que persiguen, pero dejaron en claro que no renuncian a la filosofía que llega desde la conducción de cada uno. En la Paternal, Claudio Borghi lleva como estandarte eso del juego asociado a ras del piso, y desde Mendoza aparecieron libretos similares, aunque menos brillosos, de la mano, hasta este torneo, de un Omar Asad desconocido como técnico en la máxima categoría.
Quizá por eso antes del primer gol, apenas cuatro minutos después del comienzo del partido, ya habían ofrecido un par de situaciones concretas de gol con Pavlovich y Coria como los encargados de quemar redes en Argentinos. Y en ese contexto tampoco asombró que hubiera sido Godoy Cruz el que abriera el juego después de una buena acción de Carranza que coronó Higuaín. Sí, los dos tenían como idea fija ir hacia el arco de enfrente.
Es posible que la imagen del equipo local haya sido un tanto más clara en su intención de quebrar la resistencia rival. Con la habitual sociedad que componen Mercier y Ortigoza, buscó imponer sus condiciones, pero no encontraron correlato en el bloque ofensivo. De todas maneras, mostró más argumentos que ese distintivo toque que lo caracteriza. También por arriba logró crear riesgo cuando se lo propuso, porque Canuto y Pavlovich son dos hombres que conocen muy bien eso de usar la cabeza para sumar de a tres, aunque no estuvieron finos en el juego de ayer.
Pero claro: no estaban solos los jugadores de Argentinos en el estadio Diego Armando Maradona. El invitado demostró que es uno de esos equipos que también conocen cómo quedarse con la mejor porción. Quizá con menos estridencias en sus producciones, pero con firmeza y prolijidad sostiene su andar. Porque mantiene su invicto con una sólida defensa -en la que se incluye a Nelson Ibáñez-, que ayer volvió a dar muestras de seguridad para cuidar el arco y hasta para comenzar cualquier intento de progreso hacia el campo rival. Nada de revolear la pelota sin destino alguno.
Y también Godoy Cruz tiene buenos intérpretes de la mitad de la cancha hacia adelante. Porque fue Higuaín el que se encargó de abrir el marcador y después Jairo Castillo hizo lo suyo para que Carlos Sánchez, en la línea y con la cabeza, pudiese estirar la ventaja.
Lejos de cambiar la estrategia o caer en la urgencia por llegar a la paridad, Argentinos se mantuvo firme a su libreto. No resignó la búsqueda con juego asociado y no recurrió a los pelotazos para arrinconar al rival. Y por ese camino llegó a acortar la distancia, porque encontró en la cabeza Santiago Gentiletti la forma de terminar con la oposición de Ibáñez.
Mantuvo su idea Argentinos durante casi todo el partido. Buscó Borghi la fórmula para emparejar la historia, pero no le alcanzó. Ensayó variantes ofensivas con Santiago Raymonda, Ismael Sosa y Emilio Hernández, aunque no pudieron descifrar la encrucijada que le presentó el bloque defensivo mendocino. También es verdad que la necesidad por empatar desordenó a los locales y eso facilitó la tarea de Curbelo, Formina, Sigali...
Es que Godoy Cruz se encargó de hacer su mejor negocio. Fue aplicado para defender lo que consiguió por mérito propio. En definitiva, así se trepó a la cima del Clausura, esa que parece que no lo marea.