La experiencia de los Pampas XV en la sudafricana Vodacom Cup, que el viernes arrancó con un empate en 27 ante Eastern Province, debe analizarse desde uno de los principales objetivos que se ha trazado el rugby argentino después del impacto en el último Mundial: buscar que los jugadores que se desempeñan en el ámbito doméstico adquieran ritmo de competencia en un torneo regular de una de las potencias de este deporte.
Cancelada -por motivos diversos- la posibilidad de insertarse en el Hemisferio Norte, la única chance disponible era la de participar en un torneo que si bien está en un tercer orden dentro del rugby sudafricano, ofrece la alternativa de permanecer durante dos meses en el suelo de los Springboks y, así, palpar de primera mano cómo es el camino para llegar al objetivo último: el IV Naciones en 2012.
El tiempo dirá si la aventura sirvió o no, pero lo cierto es que el rugby argentino acaba de iniciar una nueva era, revolucionaria para su centenaria historia. Por más que desde la UAR se guarden las formas sobre el término profesionalismo en la calificación que se le busca a la participación en la Vodacom, éste es un inicio al campo rentado dentro del país.
El tiempo también dirá si los Pampas XV o el resto de los que integran el Pladar serán aceptados o no en sus clubes de Buenos Aires, pero eso será tema de otras columnas. Hoy, lo que se intenta analizar es cómo puede repercutir la Vodacom en la necesidad que tiene el rugby argentino de insertarse en las competencias del primer mundo.
La imagen del viernes en Port Elizabeth fue positiva si se tiene en cuenta que el equipo debutaba con apenas cinco días de aclimatación al huso horario, a las costumbres y también al reglamento que impera en Sudáfrica. Se notó que la idea en la cancha es la misma que se viene ejercitando con Los Pumas y los Jaguares. O sea, jugar un rugby menos estático, de varias fases y tratando de agudizar el factor sorpresa.
Los Pampas XV presentaron -y lo seguirán haciendo- un equipo que combina mucha juventud, sobre todo en los forwards, con algo de experiencia en jugadores como Santiago Fernández, Agustín Figuerola, Martín Rodríguez Gurruchaga y Mauro Comuzzi, quienes vienen de hacer sus primeras armas con Los Pumas en la última serie internacional de noviembre. Junto a ellos, dos que cargan con fajina del rugby europeo: Agustín Creevy y Miguel Avramovic.
Será esta una gran oportunidad para seguir abasteciendo a Los Pumas y seguramente varios de este plantel estarán en la ventana de junio, cuando haya que enfrentar dos veces a Escocia y una a Francia. Se sabe de los contratiempos que suele haber en esa época: dificultades con los clubes europeos y lesiones. De hecho, uno que faltará es nada menos que Juan Martín Hernández.
Creevy, el capitán de la aventura sudafricana, es quien más le ha sacado el juego al proceso del Pladar y sus seleccionados derivados. Los entrenadores lo llevaron desde la tercera línea a la primera, en la función de hooker, y hoy es una excelente alternativa para el eterno Mario Ledesma. Lo demostró en noviembre ante Escocia y, también, en el debut del viernes.
Fernández, Rodríguez Gurruchaga y Genaro Fessia ya lucieron credenciales para tener un lugar al menos entre los citados, mientras que para Figuerola, la Vodacom es una excelente oportunidad si es que quiere terciar en la lucha por el puesto de medio scrum, que hoy tiene dos candidatos: Alfredo Lalanne y Nicolás Vergallo. Lo mismo Benjamín Urdapilleta como 10 y para Comuzzi, Martín Bustos Moyano, Agustín Gosio y Belisario Agulla en las puntas.
Faltan aún, más variantes en los pilares y en la segunda línea.
Otro ítem a resaltar es el de la conducción. Por primera vez en la historia de los seleccionados, hay un head-coach (Santiago Phelan) que coordina a todos los equipos, bajando una sola línea de juego. En ese esquema entró un nuevo integrante, el tucumano Daniel Hourcade, quien tratará de agregarle la experiencia con la que llegó desde Europa.
Sudáfrica, el país de donde nació la leyenda Puma en 1965, vuelve a ser una estación primordial para el rugby argentino en el campo internacional. No sólo están los Pampas XV en la tierra de los campeones del mundo, sino también Los Pumitas, que el miércoles enfrentarán a los Baby Boks como puesta a punta del Mundial M20 que se disputará en junio en Rosario, Santa Fe y Paraná.
Y en ese recorrido de tratar de estabilizar los calendarios internacionales, la UAR optó por renunciar a la Churchill Cup en los Estados Unidos para, en su lugar, y también en junio, intervenir en la Nations Cup, que reúne a seleccionados europeos de segundo y tercer nivel, y que este año se jugará en Rumania. Buena parte de estos Pampas XV irá a ese torneo.
El viernes hay segunda función para los Pampas XV. Esta vez ante South Western Districts (SWD) Eagles, que se supone más fuerte que EP. Y así será todas las semanas, con un mismo equipo argentino compitiendo en el exterior por un torneo profesional. Se trata, nada menos, que del comienzo de una nueva era.