Por primera vez, Fauna Golf no hablará sobre una persona de carne y hueso, sino de un hoyo. Pero no es uno cualquiera, sino un par 3 que cobra vida propia con el rugido de miles de espectadores eufóricos en las tribunas. La experiencia se acaba de vivir en la más reciente escala del PGA Tour, el Waste Management Phoenix Open, que se jugó en el TPC de Scottsdale, Arizona. Ese hoyo 16 es un espectáculo en sí mismo y hasta termina atrayendo más que el seguimiento del eventual puntero. Por lejos, es el tramo más ruidoso del circuito y hasta provoca polémicas, porque rompe con todos los códigos del golf.
Para ponerse en contexto, este par 3 de 162 yardas es uno de los 18 hoyos de un trazado del tipo TPC, sigla correspondiente a Tournaments Players Club, cuyas canchas son propiedad del PGA Tour. Por su diseño, estos campos están especialmente preparados para cobijar grandes torneos y hay cerca de 30 en los Estados Unidos. La diferencia es que al par 71 de Scottsdale le insuflaron toda la pasión que el golf pudiera ofrecer. Descontando los cuatro Majors, un caso aparte en cuanto a afluencia de público, en el desierto de Arizona pueden llegar a congregarse cerca de 500.000 personas en una semana. Y más de 20.000 por día en esas gradas verdes que siluetean el 16.
Supongamos que pudieran clasificarse las reacciones de la gente del golf según la calidad de los tiros, considerando el promedio de "actitudes" en la temporada. Encontraríamos tres niveles: 1º) Fuertes aplausos y gritos entremezclados para un buen birdie o un águila; 2º) Aplausos de cortesía dedicados a la concreción de un par sin mayores contratiempos; 3º) Silencio absoluto y respetuoso frente a un bogey o una anotación aún peor. En este endemoniado par 3 (no por su dificultad, sino por su entorno) no hay matices: pasamos de los gritos desaforados -aumentados por los niveles de cerveza en sangre- a los abucheos sin contemplaciones.
La semana pasada, Andrés Romero vivió las dos sensaciones con diferencia de dos días. En la primera vuelta, el jueves, dejó la pelota a menos de un metro para birdie y se ganó una gran ovación en aquel nido del 16. Esos gritos partieron de los tres niveles de palcos, 132 en total, que conforman lo más parecido a un cocktail al aire libre. Lógicamente, el apoyo también brotó de los sectores populares, construidos tal como si fuera un estadio. Pero el Pigu experimentó la contracara el sábado, en la tercera vuelta, luego de quedarse muy corto con su tiro de salida. Según cuenta Marcos Virasoro, que asiste al tucumano en sus viajes, Andrés dudó en utilizar el tee y salió momentáneamente del stance, rodeado de una multitud que esperaba acción. Mientras que volvía a pararse frente a la pelota, un espectador local le gritó algo así como "¡Dale Romero, no arrugues!". Muchos más lo azuzaban. El golpe fue malo y al Pigu no le quedó alternativa que soportar impiadosos abucheos con una sonrisa forzada.
"Me encanta ese hoyo. Es en el único momento del año en que nos sentimos estrellas de rock. Es algo increíble", dice Scott Piercy. D. H. Trahan coincide: "Para nosotros es una experiencia única, no hay nada parecido en el circuito. Es un poco loco, pero divertido". Jonathan Kaye, que ganó en esta cancha en 2003, comenta: "Ellos (el público) saben todo de uno, literalmente. Saben tu día de cumpleaños, cómo son tus hijos, el nombre de tus mascotas. No sé muy bien de dónde sacan esos datos, pero saben todo". En verdad, gran parte de la gente que ocupa esas butacas y se enfervoriza no es muy entendida del golf. Es común escucharlos preguntando reglas básicas, como qué significa un birdie o un bogey. En cualquier caso, eso no es lo importante, sino acompañar los avatares de cada jugador que atraviesa por ese infierno.
Seguramente, una de las ovaciones más fuertes en la historia del golf se haya escuchado en el Phoenix Open de 1997, cuando Tiger Woods logró un hoyo en uno. Por entonces, el californiano tenía 21 años y acababa de ganar su primer Major, el Masters de Augusta, que lo perfilaba como un grande. Como se observa en el video, Tiger no paró de festejar desde el momento en que vio cómo su pelota se escondía en la taza y escuchó ese alarido. Para muchos jugadores es un hoyo realmente intimidante, porque los pone en una situación de presión que no se asemeja a ninguna otra en el golf. A varios, incluso, los lleva a actuar de distinta manera, como ir a chocar palmas con la gente de las tribunas, hacer flamear una bandera, bailotear o estar a favor de los abucheos, tal como reconoció Anthony Kim, que acota: "Esto es lo más semejante a estar en el Staples Center o adentro de un domo de fútbol americano".
Gracias a este caos controlado del que todos se jactan, el Phoenix Open fue el torneo que más rápido consiguió sponsors tras la crisis de Wall Street y la baja de FBR, una entidad financiera que le dio nombre al certamen hasta 2009. Los directivos de Waste Management, el nuevo auspiciante, contemplaron orgullosos ese carnaval de cervezas y manifestaciones eufóricas. Por cierto, cada vaso se vendía a 6 dólares y, según números oficiales, se despacharon 300.000 en la semana, lo que da ingresos por US$ 1.800.000 sólo por esta bebida alcohólica. Según cuenta Virasoro, las chicas llegan producidas a las tribunas, como si fueran a la mejor fiesta de la ciudad, mientras que la mayoría de ellos y ellas comienzan a ingerir cerveza a las 9 de la mañana. Los golfistas profesionales ya lo saben: deben pasar esa prueba de fuego del 16 para recibirse en el circuito de "mentalmente fuertes".
Todos los rincones del famoso hoyo
2 de septiembre, Bobby Jones
9 de septiembre, John Daly
16 de septiembre, Fuzzy Zoeller
23 de septiembre, Notah Begay III
30 de septiembre, Lorena Ochoa
7 de octubre, Severiano Ballesteros
14 de octubre, Payne Stewart
20 de octubre, Ryo Ishikawa
28 de octubre, Babe Zaharias
4 de noviembre, Camilo Villegas
11 de noviembre, Old Tom Morris
17 de noviembre, Ken Green
25 de noviembre, Ian Poulter
2 de diciembre, Lee Trevino
9 de diciembre, Annika Sorenstam
16 de diciembre, Rory McIlroy
23 de diciembre, Miguel Angel Jiménez
3 de febrero, Byron Nelson
10 de febrero, Tommy Bolt
17 de febrero, Joe Ogilvie
24 de febrero, Sir Nick Faldo