Que David Nalbandian saliera disparado como un super héroe desde Buenos Aires a Estocolmo para jugar en la apertura de las competencias de la Copa Davis 2010, fue un dato que removió el mundillo deportivo argentino y también el tenis mundial. La Federación Internacional de Tenis tuvo cuatro días para encontrar una foto de Federico Delbonis y ponerla con el "team" argentino en su página oficial y no encontró ninguna. Pero tardó apenas horas en subir los datos de un copero como David Nalbandian cuando todavía su recuperación era más rumor que noticia. La comunidad del tenis internacional precisa de todo lo que tiene para arrancar este 2010.
Cada comienzo de temporada, la FIT busca posicionar con buenas noticias el inicio de las series de la Copa Davis. Todavía la única competición global entre países y que mantiene la modalidad de local-visitante, el modo más claro de plantear el "ellos contra nosotros".Las noticias incluyen nuevos acuerdos comerciales (HP se sumó como patrocinante tecnológico con un contrato de cuatro años) y el incremento de los premios para los países participantes que ahora llega a los 14 millones de dólares por temporada. Pero lo que también es cierto es que desde que se fue a marzo, la Copa Davis la juegan los que pueden y quieren y no los que cada capitán desearía.
La Copa Davis se fue a marzo en 2009. Pegada al mes bloqueado por Estados Unidos para sus grandes torneos (Indian Wells y Miami), los tenistas top lo meditan mucho antes de sumarse a sus equipos. Hasta 2008 esta serie se jugaba el primer fin de semana de febrero y los jugadores venían del Abierto de Australia y sin la carga de ocho semanas de competición sobre sus espaldas, justo antes de la gira norteamericana de Masters 1000. Ausente Nikolai Davydenko (6) por una lesión, serán cuatro los jugadores que competiràn "bajo bandera" este fin de semana: Novak Djokovic (2), Robin Soderling (7), Marin Cilic (9) y Fernando González (10). No habrá Federer, Murray, Nadal, Del Potro y Roddick en esta oportunidad. La suerte de sus equipos indicará si se suman a la aventura en el tortuoso pero satisfactorio camino de intentar ganar la Copa Davis. Pero eso lo verán más adelante con el famoso diario del lunes.
Los 16 partidos de este fin de semana por el Grupo Mundial 2010 de la Copa Davis se compone por tenistas que se agrupan de la siguiente manera: 4 entre los 10 mejores del mundo; 24 entre los 50; 36 entre los 100 y 17 jugadores por encima del top-100. Entre esos está David Nalbandian, aunque su nombre en la Copa Davis admite un pase de clase turista a primera sin mayores explicaciones que dar. Dentro del Grupo Mundial también hay varios tenistas sin ranking en singles pero con cierta presencia en dobles. Pero cada temporada se nota como algunas naciones empiezan a engrosar sus planteles con jugadores que se ubican lejos de los puestos calientes del ranking.
Algunas presencias tienen que ver con la identidad necesaria que algunos países precisan profundizar a través del deporte: Novak Djokovic juega por Serbia, un equipo que compite como tal desde 2007. Entre 1927 y 2003 sus tenistas se agruparon dentro de lo que era Yugoslavia y entre 2004 y 2006 compitieron bajo el nombre de Serbia y Montenegro. Marin Cilic juega para Croacia que existe en la Copa Davis desde 1992. Cilic y Djokovic responden casi a un llamado de la tierra y jugar es casi un deber para reafirmar vínculos y orgullos. Más cerca nuestro, Fernando González vuelve a Chile luego de un conflicto serio con su federación en una serie que recién comienza el sábado por las derivaciones lógicas del terremoto que sacudió al país vecino. Es correcto suponer que el match contra Israel, en Coquimbo, será un catalizador de tanto dolor y congoja.
Estados Unidos presenta un equipo sin Andy Roddick o James Blake por primera vez desde 2000. En todas las series, durante 10 años, cuando no jugaron los dos, por lo menos lo hizo uno de ellos. Para los norteamericanos la Copa Davis tiene un significado similar al que le damos en la Argentina. Son países con un nivel de tolerancia bajo para las ausencias.
La FIT no es una organización deportiva millonaria como puede serlo la FIFA. Aunque maneje buenos presupuestos y celebre acuerdos globales con marcas importantes (BNP Paribas es el sponsor principal desde hace 10 años y tiene otros seis patrocinantes mundiales), su contabilidad se orienta hacia la difusión y enseñanza del tenis en todo el planeta y la organización de la escala menor de los circuitos profesionales. La Copa Davis sigue siendo su "gran gol" con su producción de sudor a cinco sets y derramado por los colores patrios. La lucha, en silencio, es por lograr que los tenistas importantes no comiencen una diáspora que los aleje de la Copa Davis sin alterar demasiado sus calendarios. Ni morir por ella.
Por eso la llegada de David Nalbandian a Estocolmo fue festejada y permitida hasta por una pequeña demora en aplicar el reglamento. Argentina lo precisaba. La Copa Davis, mucho más.