ESTOCOLMO.- Modesto Vázquez no da más. No hace falta que lo explique. Se le notaba desde que David Nalbandian había consumado su heroico triunfo frente a Andreas Vinciguerra en el quinto juego de la serie de Copa Davis ante Suecia, que le dio a la Argentina el pase a los cuartos de final por noveno año consecutivo; en esa etapa, habrá que visitar a Rusia, del 9 al 11 de julio. "¿Cómo estoy? Mirá cómo estoy. Mirame la cara. No doy más. Estoy destrozado. Lo único que quiero ahora es descansar, disfrutar de mis vacaciones; ahora no quiero saber nada con Rusia", dijo un Tito genuino, como siempre.
Ayer a la mañana, el semblante del capitán era otro. Durmió bien después de muchas noches. Tiene la satisfacción de la misión cumplida. Nora, su mujer, está a su lado, como siempre. También están Ricardo Rivera, el subcapitán, y otros colaboradores del equipo argentino. Cuando se termine el check out en el Grand Hotel, todos estarán listos para dar un paseo en barco por los canales de Estocolmo. Tito sonríe y canta con voz suave y gesto pícaro por el 3-2 frente a Suecia. Repite uno de esos cantos de hinchada futbolera.
Todavía le quedan un par de días de vacaciones con Nora en Estocolmo antes de partir hacia Barcelona, a visitar a las dos hijas de su mujer. Nora es una silenciosa ladera del capitán. Espera paciente que le llegue la hora. Por eso disfrutan abrazados del paseo, mientras Tito le explica algunas cosas, provisto de un gorro que compró en Rusia cuando dirigió a Guillermo Coria y David Nalbandian en unas olimpíadas juveniles, hace más de una década.
El capitán ofrece explicaciones porque quiere que se entienda que necesita distraerse. A los 61 años se siente fuerte, pero los golpes le llegan. Es un tipo muy emocional y sanguíneo, que sabe que debe mantener la calma como cabeza de grupo. Pero ahora se descarga: "Vos pensá esto: me fui al Abierto de Australia; volví y por el problema de Caio [la señora de Rivera estuvo delicada de salud] preparé todo y me fui con las chicas de la Fed Cup a Estonia, donde hizo un frío de novela; esto que viviste acá no es nada. De ahí me fui a París a buscar unos informes, y volví a Buenos Aires un lunes. A la noche, Nalbandian debutaba en la Copa Telmex a las siete. Ese día se largó una tormenta de locos. No pude volver a mi casa, porque vivo en Palermo y estaba todo inundado, así que me tuve que ir a otro lado. Vino la lesión de Del Potro, después la de Nalbandian, y a último momento la de Mónaco. No doy más, me quiero ir de vacaciones. Chau". Pero, antes del descanso, todavía en el Grand Hotel, frente a la bahía de donde salen los barcos que hacen los fantásticos paseos por los canales que quiebran la geografía de la capital sueca, Tito Vázquez charla con LA NACION.
-¿Por qué lo sufrís tanto, Tito?
-Para mí, es una tensión muy grande. El otro día lo hablaba con Thomas Enqvist (el capitán sueco) y me decía que era todo nuevo para él, que tenía que ver cómo le hablaba a uno o al otro. Y es cierto, uno tiene que aprender a conocer a los muchachos, no es lo mismo Mayer o Schwank que Nalbandian.
-David ponía en duda su participación y vos siempre lo diste como singlista. ¿Cómo manejaron eso?
-Gracias al esfuerzo de David. El esfuerzo es de los jugadores y ganan ellos. Es muy fácil hablar y muy difícil actuar. David arriesgó el físico, porque hacía nueve meses que no tenía la tensión seria de un partido. Y no sabés si vas aguantar, o si jugás mal y perdés. Estaba el referí esperando afuera la decisión. David había dicho que estaba, pero que había sentido una molestia y que era un riesgo. Todos sentimos que era necesario que jugara. Nos fuimos pasando la pelota, hasta que finalmente dijo: "OK, estoy; corro el riesgo". Lo hizo y, gracias a Dios, salió ganador. Nosotros también corrimos un riesgo importante. Si no terminaba, hubiera sido un error que no se podía corregir.
-¿Cómo fueron eso últimos minutos con Mayer en la cancha mientras no sabías si Nalbandian jugaba o no?
-Fue muy difícil. Hasta que no llegué al vestuario, no quedó todo listo. Habíamos preparado mentalmente a Schwank para que estuviera listo para jugar. La decisión iba a pasar por David. Teníamos diez minutos después del primer partido para decidir. La situación no fue fácil; él sentía una pequeña molestia; dijo que estaba al 70 u 80 por ciento para jugar, y nosotros le dijimos que si estaba para arriesgar, que queríamos que lo intentara. Aceptó, y nos dio un triunfo muy importante.
-Para el choque con Rusia, ¿pensás que vas a estar algo más tranquilo?
-No estoy nada tranquilo. Trato de relajarme un poco y cada serie es una sorpresa tras otra, y ésta, más que ninguna. Cuando se acerque el momento, esperemos que estén los mejores jugadores dispuestos a representar al país y nos permitan obtener otro triunfo como visitantes, que siempre son muy difíciles.
-¿Funcionó la estrategia?
-Afortunadamente, cambiamos la historia y conseguimos un triunfo importante fuera de casa. Argentina no se merece estar en el repechaje de permanencia por la calidad de tenis que tuvo en los últimos años. Es necesario destacar el aporte de David. Jugar con riesgo de lesión fue una decisión difícil, pero las cosas salieron bien y Nalbandian ganó un partido difícil, porque Vinciguerra jugó de manera excelente. Pese a los contratiempos, David tiene pasta de gran jugador e hizo la gran diferencia.
-¿Cómo vas a hacer con todos estos chicos que te respondieron tan bien?
-Mirá, desde que empecé la copa, desde el día 1 con Holanda (el año pasado) que tuve inconvenientes, así que mirá si voy a pensar ya en Rusia? Hay que esperar día a día, y ojalá que los mejores jugadores estén todos bien y a disposición. Ahora, para los chicos, esta experiencia suma muchísimo. Leo debutó el año anterior (ante la República Checa) con mucho temor y este fin de semana lo controló un poco mejor. Es muy importante haber vivido esta tensión, porque la Copa no estaba definida hasta el último día. Pensamos que entraba a jugar Johansson y lo hizo Vinciguerra, que le podía complicar la vida más a David y fue una buena decisión de Suecia.
-¿Imaginabas esto antes del miércoles pasado?
-No. Uno es racional en cuanto al tenis, sabe cuáles son las posibilidades. Pero nos salió todo impecable. Soderling es de un nivel especial; David lo mismo, lo que pasa es que hacía mucho tiempo que no competía y encima la llegada de él fue recién el jueves. No, sin dudas yo nunca imaginaba esto.
-Entonces, ¿hacían bien los que no creían?
-La esperanza es lo último que se pierde. Es un refrán más viejo que la historia, pero obviamente las chances eran menores para nosotros, no hay dudas.
Tito Vázquez, al fin, queda libre. Lo esperan las vacaciones. Antes, deja una última frase, a modo de recuerdo de tiempos no tan lejanos: "No imaginé que iba a volver a ser capitán". Ahí está hoy, pidiendo por favor un descanso. Volvió a ser capitán y ya se anotó la primera hazaña.
Por su participación en la Davis, David Nalbandian sumó 40 puntos y subió 15 puestos en el ranking, desde el puesto 154° al 139°. Lo mismo sucedió con Leonardo Mayer, que pasó del 73° al 66° lugar. Vale recordar que la Copa Davis otorga puntos para la clasificación de la ATP desde el año pasado.
David Nalbandian, Leonardo Mayer y Horacio Zeballos llegaron ayer a Los Angeles y desde allí se trasladaron a Indian Wells, sede del primer Masters 1000 del año, que comenzará pasado mañana. Por la dolencia en el isquiotibial izquierdo, Nalbandian se haría hoy una ecografía, pero está previsto que juegue.