D os triunfos clásicos en la misma tarde no son suficientes como para que Andrea Marinhas recorte la fecha del sábado, en Palermo, por encima de todas, aunque sea la primera vez que lo consiga. "Hay varios días de los que guardo parecidos recuerdos: el del 19 de noviembre, cuando gané mi primer Grupo 1, con Conocedor; el de mi debut; la primera victoria...", asegura la amazona, y pide un segundo para verificar en la computadora otra jornada inolvidable. "El 27 de agosto de 2009. Ese día gané con Srta. Albaluz y con Rocococo", precisa. Fue en el Bosque, donde la yegua se adjudicó un handicap y el caballo obtuvo un Listado.
La charla telefónica sirvió para conocer más sensaciones de la jockey, a días de haber vencido con la potranca Sembra Fe, en el Gran Premio Saturnino Unzué (G 1), y con Cafrune, en el Otoño (G 2). "Salió todo perfecto. Cierro los ojos y me emociono cada vez que lo recuerdo", confiesa Andrea. Su hermana Alejandra es arquitecta y desarrolló las vitrinas en las que descansan todos sus trofeos. "Te acordás del momento viendo las copas", agrega, dejando en claro que su emoción no termina en la entrega de premios.
A los 28 años, Andrea disfruta de un gran momento. "Me interesa que todo salga bien en carrera. Lo demás llega solo", sostiene quien se propone ganar más pruebas que Marina Lezcano. "Es por tener un objetivo. Como Ricardinho , que pelea por el récord mundial con [Russel] Baze", ejemplificaba el sábado, luego de imponerse con Sembra Fe. Acaso la diferencia esté en la intensidad con que se toman las cosas.
Marinhas compite mucho menos que el brasileño, y eso no le quita el sueño. "Tengo mis prioridades con la gente con la que trabajo hace tiempo", dice quien, mientras pasaba las Fiestas en su Córdoba natal, se preocupó por ir al haras Capricornio para ver a Condoleeza Slew, que había sido servida por El Jucioso. "Es una yegua a la que adoro, con la que gané más de diez veces y que siempre me daba señales cuando no estaba bien. Hablábamos mucho y nos entendíamos", recuerda, sin ruborizarse por lo que los demás puedan pensar de la confesión.
Y deja una frase más para el final: "Sembra Fe está educada para no perder y Cafrune, después de la carrera que ganó en La Plata, en la que casi me caigo, me genera ilusiones siempre".