La historia arrancó el sábado, luego del encuentro que por la primera B Metropolitana empataron 1 a 1, en Belgrano, Defensores y Almirante Brown. Román Díaz, enganche del equipo de Isidro Casanova, se cansó de los insultos recibidos de parte de un hincha. Cuando sus compañeros esperaban en el ómnibus para retornar a la provincia de Buenos Aires, Díaz eligió bajarse y hacer justicia por mano propia con el simpatizante de Brown.
Según testigos del hecho, "se generó un tumulto y hubo golpes de puño", y cuando Díaz enfiló para el vehículo, el hincha juró venganza. La revancha llegó el lunes, durante el entrenamiento del equipo que dirige Blas Giunta. Allí, los hinchas volvieron a hostigar al ex mediocampista de Lanús, Chacarita y San Lorenzo, entre otros. El propio jugador aseguró que se enfrentó a golpes de puño con su agresor, mientras que otros testigos indicaron que el futbolista extrajo una pistola 9 milímetros para amedrentar al hincha.
El tema tomó trascendencia y sobrepasó la actualidad de un equipo de ascenso. "El arma está en mi casa y la tiene mi papá. Yo no sé ni dónde la deja", aseguró el jugador en declaraciones a Radio Del Plata. Y agregó: "Yo me peleé el sábado y el lunes. Pegué y recibí. Estuve mal. Tengo que pensar en jugar y dar lo mejor por la camiseta de Almirante", indicó el jugador, quien admitió sentirse "arrepentido" por su reacción después del partido con Defensores de Belgrano.
En todo momento, Díaz negó la utilización de un arma de fuego. "No llevo armas. Jamás", aseguró el jugador.
En la misma sintonía se expresaron los dirigentes de Almirante Brown y el DT Giunta. "El lunes, al finalizar la práctica, Román Díaz se encontró nuevamente con un simpatizante que lo había criticado el sábado y se generó un nuevo incidente. Una vez calmada y aclarada la situación, las partes se pidieron disculpas y así terminó este entredicho", rezó el comunicado oficial del club.
"Acá hace rato está todo bien. Si hasta terminaron a los besos, te lo digo yo. Si eso no pasaba, yo me iba", explicó el director técnico del equipo mirasol.
El representante de Díaz, Gustavo Rodríguez, desmintió el uso del arma: "Creo que todo es una mentira. No creo que Román esté con un arma. Y no creo que tenga algo que denunciar", afirmó Rodríguez en el programa Indirecto , por TyC Sports.
Sin embargo, y pese a las desmentidas, la historia habría sido otra. El lunes, al verse amenazado por un grupo de barrabravas, Díaz -quien, según allegados al club tendría permiso para portar armas- mostró el revólver 9 milímetros para defender a sus compañeros y zafar de los hinchas. El entrenador Giunta y otro integrante del plantel se encargaron de apaciguar los ánimos y el incidente no pasó a mayores.
Ninguna de las partes involucradas realizó la denuncia policial, por lo que el suceso sólo podría investigarse si algún funcionario judicial decidiera intervenir de oficio, algo que hasta ayer no había ocurrido.
"Como no hay denuncia, no hay forma de comprobar si hubo o no un arma, o incluso disparos al aire, como algunos dicen", señaló alguien al tanto de la actualidad del equipo de Isidro Casanova. Algo sí coincide: haya habido o no un arma en el medio, tanto el jugador como los hinchas que lo criticaron terminaron en buenos términos. En eso, el discurso fue uniforme.
Mientras tanto, el jugador seguirá vinculado a la entidad, y se presentaría hoy al entrenamiento.
"Si el club dice que no pasó nada, ¿por qué le van a rescindir el contrato?", se preguntó un allegado al club cuando todo apuntaba a que el ciclo de Díaz en Almirante Brown estaba terminado.
El 10 del mes último, un grupo de barras de Estudiantes de La Plata irrumpió en el predio de City Bell y postergó el inicio de la práctica. Los hinchas consiguieron burlar la seguridad del lugar y exteriorizaron sus reclamos contra los jugadores, lo que motivó la reacción del subcapitán, Leandro Desábato. Los simpatizantes fueron más tarde desalojados por la seguridad del lugar.