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MENDOZA (Télam).- Gimnasia y Esgrima de Jujuy le ganaba 3 a 1 a Independiente Rivadavia, que está sumando su quinta derrota en seis partidos, cuando el arbitro Maximiliano Stevenot suspendió el encuentro por incidentes a los 40 minutos del segundo tiempo.
En los minutos finales un grupo de violentos comenzó a arrojar piedras y otros objetos sobre la platea y palcos, lo que provocó corridas, nervios e incluso algunos espectadores heridos, cuando el local ya tenía el encuentro perdido. También en las calles adyacentes al estadio azul se sucedieron corridas y la policía tuvo que actuar con gases lagrimógenos y balas de goma para dispersar a los más revoltosos sobre calles Boulogne Sur Mer, Las Tipas y Arístides Villanueva.
Hasta los disturbios hubo un partido, que tuvo cuatro goles, que fueron marcaros por Federico Pomba, Jorge Luna y Mauricio Lledro para los jujeños, mientras que para el local descontó Javier Velázquez de tiro penal.
El primer tiempo fue discreto, desordenado, jugado con excesiva marca en el mediocampo por parte de ambos equipos, que abusaron del pelotazo para los delanteros como arma ofensiva.
En el local sólo marcaba la diferencia y le daba claridad en el juego cuando la pelota pasaba por Rodrigo Díaz. Sin embargo, en una de las escasas emociones de la etapa, una desinteligencia entre el arquero Carrera y los defensores, Federico Pomba tomó un rebote en el área, tras un cabezazo de Fernández Francou, para poner el uno a cero para la visita.
En el complemento, siguió siendo mejor el equipo jujeño, con la buena tarea de Jorge Luna y Silvio Iuvalé. El local se mostraba impreciso, nervioso, desnudaba errores defensivos y escasa actitud futbolística para equilibrar el planteo que le imponía el equipo jujeño.
Gimnasia esperaba y cuando podía contragolpeaba. No extrañó entonces que luego de una gran jugada de Arraya, quien tras dejar en el camino al arquero Carrera, tocó para Luna, una de las figuras del partido, pusiera con el arco libre el dos a cero.
El local salió desesperadamente a buscar por lo menos el descuento pero dejaba muchos huecos para el contragolpe visitante.
Entonces, otra vez apareció Luna por derecha, centro al medio y el recién ingresado Mauricio Lledro puso el tres a cero lapidario para las aspiraciones locales, a pesar del descuento de Javier Velázquez de penal.
Y para los minutos finales, quedaron los inadaptados de siempre, quienes comenzaron a arrojar piedras y otros objetos sobre la platea y palcos, lo que provocó corridas, nervios e incluso algunos espectadores heridos.
También en las calles adyacentes al estadio azul se sucedieron corridas y la policía tuvo que actuar con gases lagrimógenos y balas de goma para dispersar a los más revoltosos sobre calles Boulogne Sur Mer, Las Tipas y Arístides Villanueva.