"A Carrizo le quisieron inventar un bisabuelo italiano que nunca tuvo. No es una avivada, es una falsificación. Y pasó con muchos más". Así, tajante, describe el cónsul Giancarlo Curcio la solicitud de ciudadanía italiana que había presentado el ex arquero de River cuando estaba a punto de ser transferido a Lazio.
Lo cierto es que el caso de Carrizo llegó a la justicia italiana, donde se investiga a la gestora María Elena Tedaldi "por falsificar documentación". El arquero no está imputado y juega en Europa como extracomunitario.
La causa avanza en los juzgados de Pinerolo, cercano a Torino, donde Curcio fue citado a declarar pasado mañana.
Lo curioso es que Curcio es el cónsul general en Buenos Aires y los trámites de gestión de Carrizo habían comenzado en el consulado de Rosario, donde el jugador tenía su domicilio.