El sábado último, en la sede del Círculo de Suboficiales de la Gendarmería Nacional (Tacuarí 566), se llevó a cabo la Asamblea General de delegados de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) para la elección del cargo de presidente de esa entidad. El oficialismo, encabezado por el actual titular, Nicolás Barrera, logró la re- elección (5º mandato consecutivo), imponiéndose ampliamente (81 votos) sobre las dos listas opositoras (Juan Pablo Seminara -FMDA-, 47 votos, y Adrián Roldán -FANOBA- 0).
El acto contó con la presencia de los titulares y sus delegados (con derecho a voto) de 15 federaciones del juego ciencia del país; los acuerdos subterfugios, las lealtades y obediencias políticas de cada representante salió a luz desde el comienzo mismo de la sesión, que se extendió casi seis horas, exhibiendo claramente sus antinomias las que deberán dejar de lado, sí en realidad el deseo y las buenas intenciones de trabajar por el bien del ajedrez argentino es la verdadera consigna, a partir de 2010.
Es que la falta de credibilidad, idoneidad y sentido de común -tanto de oficialistas y opositores- es verdaderamente alarmante. Porque mientras los dirigentes oficialistas persisten en apoyar a su desgastado candidato tras 11 años en la función, cuyo nombre figura en el listado VERAZ por el libramiento de cheques sin fondos ("hay negociaciones al respecto con el acreedor y confío en llegar a un acuerdo", dijo Barrera a La Nación), el arco opositor ni siquiera consiguió alinear sus fuerzas detrás de una figura atrayente.
De los 5 candidatos que se auto postularon para suceder a la actual conducción, dos (Guillermo Soppe y Pablo Rodríguez) no se presentaron a la Asamblea, y otro (el Árbitro internacional y presidente de de la Federación de Ajedrez del Oeste del Gran Bs. As., Guillermo Kipper) en plena sesión, minutos antes de la elección sostuvo que lo suyo no era una candidatura sino la presentación de una posible alternativa a futuro.
Así las cosas quedaron sólo dos candidatos de la oposición, el AI. Adrián Roldán, titular del Círculo Torre Blanca, en la capital federal, y que a su vez es presidente de la Federación de Ajedrez del Norte del Gran Bs. As., cuya entidad a causa de una deuda que mantiene con la FADA está marginada de cualquier votación en asambleas (sólo tiene la palabra), por lo que su candidatura ni siquiera pudo sumar su propio voto por lo que cerró el escrutinio sin sufragio.
Por último el ajedrecista Juan Pablo Seminara, secretario de la Federación Metropolitana de Ajedrez (FMDA), cuya candidatura se pareció a un manotazo de ahogado a solo 120 horas del comienzo de la elección, ya que recién en plena sesión asambleísta se dio por enterado que según el Art.18 del Estatuto de la FADA, su federación, la más importante del país -cuenta con 33 votos- y dado que la reglamentación vigente establece que ninguna federación puede reunir más del 20% de los votos del padrón electoral y siendo que se trataba de una elección sobre 149 votos totales, la suya no podía exceder más de 29.Todo un papelón.
Pero hay más. Hace dos años, la actual conducción de FADA también ganó la elección, en aquella ocasión más allá que tenía los votos asegurados para seguir reinado en un nuevo período (de dos años), entre sus votantes se incluyó a la Federación de Ajedrez Santacruceña, con 9 votos. Aunque hubo denuncias sobre la veracidad de dicha federación (deben cumplir el requisito de hallarse inscripta ante la Inspección General de Justicia -IGJ- para tener derecho a voto), aquellos reclamos no fueron tenidos en cuenta. Ahora dos años después cuando la Justicia tomó intervención (Expte 14049 en el Juzg. Nac. 1ª Instancia en lo Civil N°108) en plena Asamblea entre los distintos órdenes del día se procedió a la baja de la federación Santacruceña por carecer de personería jurídica. Dicho más claramente, la pasada elección, ante esta evidencia, fue claramente fraudulenta.
Otro capítulo de este sainete sucedió con la federación Entrerriana. Mientras su labor fue de apoyo incondicional al oficialismo la misma contaba con el poder de decisión de 15 votos en una Asamblea, ahora que el anterior presidente fue desplazado del cargo y de su nuevo representante no se tiene certeza hacia dónde podría dirigir sus preferencias, la misma sufrió la pérdida de 12 votos (la excusa incumplimientos de pagos, pese a que su balance arrojó superávit). Sin embargo, lo peor aún es que su delegado -abogado de profesión- llegó a la Asamblea con un poder que no tenía validez alguna.
Así mientras todo esto transcurre a los ojos de todos los dirigentes, uno descubre que una entidad, la Federación de Ajedrez de Río Luján (FARIL) disponía de 11 votos (lo que representa aproximadamente 400 jugadores federados), una cifra extraña para una entidad que pueda nuclear tantos jugadores en el Elo y que sin embargo entre esa inmensa mayoría ninguno de ellos ostente título de maestro internacional o gran maestro. Todo un dibujo.
En su primer discurso tras la victoria de la elección, el presidente de FADA, Nicolás Barrera le dijo a todo el auditórium."Es necesario que nos sentemos juntos a trabajar, por el bien del país y del ajedrez argentino".
Ojalá que la súplica se haga realidad, porque así dadas las cosas parece imposible que el ajedrez argentino vuelva a recuperar una imagen de seriedad y confianza para volver a posicionarse en los medios y ser tenido en cuenta por los auspiciantes.
La política infectó sus columnas y diagonales, por ello es deber de éstos u otros dirigentes sumados a la masa de aficionados y de todos los maestros del país de reclamar transparencia y calidad en los nuevos pasos, para que 2010 no sea sólo el año del Bicentenario sino el de la refundación del ajedrez argentino. Es hora de comenzar a creer y a crecer; llegó la hora de jugar una nueva partida.