El penúltimo ensayo despejó dudas, también arrojó confirmaciones que ofrecen cierto grado de sorpresa. El superclásico tiende a prestar esta clase de historias: jugadores que son elegidos por los entrenadores para actuar en estos partidos, aunque la foja de servicios de los escogidos aparezca en blanco en las últimas jornadas. Entonces, de repente, vuelven apellidos que estaban distanciados del equipo, prácticamente olvidados por los simpatizantes. Algunos, en el caso de Boca, por las urgencias que acompañan al equipo, que envuelven al técnico, y que no dejan de rozar a las autoridades; en River, en cambio, las variantes obedecen a la convicción del DT para controlar al goleador Martín Palermo.
La semana de los xeneizes sufrió constantes trastornos, alteró aun más la caótica actualidad de los xeneizes. La goleada por 3-0 que le propinó Tigre, en Victoria, desató duros cuestionamientos en el grupo y reavivó las viejas antinomias entre los principales referentes; promovió un extenso y crítico discurso del técnico Abel Alves, que con sus palabras les solicitó a sus dirigidos respaldo para continuar al frente de Boca; en la charla, el DT negó que hubiera pensado en marginar del trascendental partido a Riquelme...
Después de proyectar un mínimo ordenamiento a la confusa situación, Alves empezó a diseñar la estrategia, a descifrar los nombres a los que les confiará la responsabilidad de disputar el superclásico. También serán los elegidos para sostener su trabajo, aunque los dirigentes desmienten que una nueva caída terminará con el ciclo.
Con ese panorama, no vaciló el entrenador en ejecutar cuatro modificaciones y asombrar con los regresos de Hugo Ibarra, Ezequiel Muñoz y Jesús Méndez, y promover el debut oficial de Matías Giménez, el primer refuerzo que se sumó en el último mercado de pases. Y cada jugador atesora una historia, aunque fueron diferentes las circunstancias que determinaron la salida -en casos momentáneas- de la formación. Sin dudas, el caso más emblemático es el del lateral Ibarra. La continuidad del defensor fue una apuesta de Basile, aunque el futbolista no respondió ni en el Verano, cuando Coco era el conductor, ni con Alves, que no titubeó y lo relegó del puesto. El formoseño, de 36 años, no es considerado desde el 6 de febrero pasado, cuando Boca cayó, sin atenuantes, por 4 a 2 frente a Newell's, en Rosario, por la 3era fecha del torneo. Aquel encuentro también significó el último como titular para el arquero Abbondanzieri, que se marchó a Inter, de Porto Alegre.
El martes pasado, Ibarra trabajó con los titulares, después de recibir el alta médica, por una contractura en el gemelo derecho. Anteayer sintió molestias en la zona afectada, pero en el entrenamiento realizado ayer en el predio de Casa Amarilla fue exigido y respondió satisfactoriamente para recuperar el lugar.
Pero si la vuelta de Ibarra provocó sorpresa, el debut de Giménez significa un brusco golpe de timón. Los partidos de Verano le ofrecieron rodaje al ex volante de Tigre, aunque el comienzo del certamen lo encontró fuera del equipo y con escasas oportunidades. El futbolista, además, protagonizó algunas situaciones que no fueron tomadas con agrado por el cuerpo técnico: se negó a jugar en Reserva, cuando los xeneizes viajaron a Mendoza para medirse con Godoy Cruz, y en el clásico con Racing, dos fechas atrás, fue expulsado. Pero aquellos que debían desempeñar el rol de volante por el sector izquierdo tampoco le dieron respuestas al DT, que probó con los juveniles Erbes y Chávez; también con Méndez y con Insúa.
La lesión de Battaglia generó una baja futbolística y anímica. Ninguna de las piezas que se utilizaron para reemplazar al volante central colmó las expectativas. Sólo el chileno Medel se destacó en el éxito frente a Lanús, el único de Boca en el torneo, aunque luego su desempeño fue intrascendente; lo mismo sucedió con los experimentados Rosada y Prediger. Erbes, un comodín, también desanduvo el puesto, y el superclásico será la oportunidad para Méndez -actuó en siete de los nueve cotejos, pero en otras funciones-, que se forjó en River y llegó a La Boca después de sobresalir en Central.
La defensa fue el sector más defenestrado y que más alteraciones sufrió en Boca -también es la más vulnerada del Clausura-, y Ezequiel Muñoz padeció los constantes vaivenes. El pergaminense fue titular en los cuatro primeros partidos, pero más tarde alternó entre el banco de los suplentes y quedar marginado de la alineación. Mañana, después de casi cinco encuentros -su última aparición fue frente a Godoy Cruz, cuando reemplazó en el último minuto a Fabián Monzón-, Alves le devolverá la confianza.
n Un approach distinto. Menos conflictiva fue la semana que transcurrió en Núñez. El éxito frente a Huracán sirvió de paraguas protector, y ni las faltas que evidenció Ortega alcanzaron para intranquilizar. El retorno de Almeyda, no jugó frente al Globito por una contusión en el gemelo izquierdo, no sorprendió; sí, la decisión del DT Astrada de incluir a Gustavo Cabral, que en los últimos seis días jugó dos veces en la reserva -frente a Huracán y Arsenal-, pero que en primera no lo hace desde el 6 de diciembre de 2009, ante Vélez. El zaguero sufrió un desgarro en el aductor derecho y, durante la pretemporada, padeció una inflamación en los ligamentos de la rodilla derecha, que le impidió jugar en el torneo. "Por la experiencia, por lo que transmite, por el juego aéreo, es importante para nosotros. Si bien le faltaba ritmo, lo hicimos jugar en la reserva y vimos que estaba en condiciones. Por eso tomamos la decisión", aseveró el Jefe Astrada, que así relegará al banco a Nicolás Sánchez.
Un día resta para el superclásico y a estas alturas nadie se atreve a predecir que no se produzca otra sorpresa en los equipos...