Luego de la inesperada suspensión dominguera producto de la abundante lluvia y el insuficiente drenaje del terreno de la Bombonera, el superclásico entre Boca y River, por el cierre de la 10a fecha del torneo Clausura, se reanudará hoy, a partir de las 15.45, con el arbitraje de Héctor Baldassi.
En principio, más allá de que se jugarán dos tiempos de 40 minutos cada uno, nada debería alterarse con respecto a lo poco que se advirtió en el choque frustrado. Sin embargo, en pocas horas, el panorama se modificó bastante para ambos clubes. Mientras en el grupo millonario la suspensión sirvió para recuperar algunos físicos maltrechos y realizar varios ensayos más en la última línea, en el búnker xeneize se produjo una baja insólita, la de Hugo Ibarra, que se desgarró en la práctica del lunes. Esto provocó que el entrenador, Abel Alves, se vea obligado a modificar su idea original.
Al no poseer otro lateral derecho en el plantel con la proyección y la experiencia de Ibarra, el Chueco Alves decidirá utilizar en esa posición a Ezequiel Muñoz..., un zaguero por naturaleza y sin la técnica del formoseño. De este modo, en lugar del defensor central, se producirá el debut oficial del colombiano Breyner Bonilla (sólo jugó el amistoso 1-1 frente a River, en el verano, en Mendoza). Asimismo, estuvo en duda la presencia de otro defensor, Claudio Morel Rodríguez, pero finalmente el paraguayo se repuso de una contractura en la pierna derecha y actuará.
Al conductor del equipo de Núñez, Leonardo Astrada, el "tiempo extra", en cierta medida, lo benefició por dos motivos. El primero, porque Matías Almeyda, que el domingo había llegado con molestias musculares, ya logró superarlas y no tendrá inconvenientes para actuar como mediocampista por la derecha. Y el segundo, porque Gustavo Cabral, que será titular en la defensa, pudo sumar horas de práctica junto con su acompañante en la zaga, Alexis Ferrero. El ex hombre de Racing busca su mejor condición atlética luego de tres meses lejos de los campos de juego por distintas lesiones; Astrada confía en que tiene las mejores aptitudes para prevenir el juego aéreo de Martín Palermo.
Precisamente, el delantero platense buscará alcanzar su gol número 219 con los colores azul y oro para convertirse en el máximo artillero en la historia del conjunto de la Ribera.
Si bien el superclásico es un encuentro que logra escaparse de las sensaciones preliminares, Boca y River protagonizarán un duelo sumamente influyente con miras al futuro. Los xeneizes llegan envueltos en problemas internos y los millonarios desean asestar un golpe en la Bombonera que los encumbre y los quite de los últimos escalones del campeonato.