Estamos en Africa. Fue un Mundial en un continente postergado y en un país que pertenece al Tercer Mundo. Sigue vigente definir a Sudáfrica dentro de esa categoría y a esa realidad volverá cuando la efervescencia de paso al desarmado. No fue solamente un Mundial en invierno: fue quizás el primer gran acontecimiento deportivo que no se esforzó exageradamente en esconder la pobreza. Imposible hacerlo aunque lo hayan intentado: la llegada a la zona próspera de Sandton (los nuevos ghettos son los barrios caros) está precedida por una larga vista de los "townships", los lugares donde la gente vive hacinada y sin servicios sanitarios. El arribo desde la autopista coincide con una salida que se "hunde" para que los paredones oculten la realidad ubicada a 20 metros. El Soccer City está en Soweto donde viven 4 millones de personas que no saben que les espera al día siguiente.
La FIFA consolidó su logística para que las comunicaciones mejoren, pero fuera de esas zonas controladas, los celulares se "caen" y los transportes llevan y traen gente en los taxis que llevan hasta 12 personas sin destino cierto. El transporte público se reduce a un tren supermoderno que conecta el Aeropuerto con la zona brillosa y artifical de Sandton. Eso es Sudafrica. Las cuentas públicas de los Mundiales y los Juegos Olímpicos se conocen meses más tarde. Veamos cuanto le costó esto a Sudáfrica más adelante.
¿Fracasaron las figuras? Tal vez haya sido un pésimo mundial para las celebridades futbolísticas consagradas por sus equipos y por los comerciales. Hubo mucho derroche de Lionel Messi en el Barcelona durante las últimas temporadas y con la frecuencia de un suero en la Argentina. Cristiano Ronaldo tuvo un monumento en la ficción de los comerciales y un andar ajeno al deseo de trascendencia en Portugal. Kaká y Wayne Rooney siguen por el desfiladero. Pero no había sido posible Holanda sin Arjen Robben ni Uruguay sin Diego Forlan. Thomas Muller se recortó en Alemania (¡hay tantos para elegir ahí!) y David Villa perforó redes para resolverle problemas a España. Villa tenía consensuado su festejo de gol con su patrocinante: el marketing no molesta cuando la estrella no termina estrellada. Lo deportivo sigue definiendo el asunto. Iniesta, un Bochini con la velocidad de Matrix, es la figura que se esperaba para esta Copa del Mundo. Y le falta la final todavía.
Buen fútbol, mal fútbol. Los mundiales no son muy distintos a como el fútbol es en cada liga y en cada competición. No son un oasis que escapa al resto de la geografía. Hay buenos partidos y otros mediocres. El Mundial se construye mientras avanza. En la primera fase la queja era la falta de gol. ¿Acaso le sobran goles a nuestro fútbol de cada domingo? Se puede puntualizar que han ganado y progresado los equipos con estructuras flexibles, los que son hábiles para cambiar según lo requiere el partido. España llevó su juego de circulación sobre las propias líneas alemanas en los últimos 20 metros. Se inventó los espacios. Presionó, tuvo la pelota y recogió apenas un gol desde un corner.
Pero luego se propuso jugar de contraataque y lo hizo bien. Ganan los que hacen lo que el partido requiere en cada uno de los segmentos.
Técnicos con chapa y de cartón. Parreira, Lippi, Capello, Domenech, Eriksson, Dunga, Queiroz. Todos directores técnicos depositarios de la sabiduría y la salsa secreta para llegar a un Mundial. Nada de nada. Diego Maradona parecía fascinar al mundo con su propuesta de atacar y listo, pero quedó sepultado por el 0-4 con Alemania. Joachim Low , Van Marwijk (Holanda), Martino (Paraguay), Tabarez (Uruguay), Del Bosque (España) no vinieron con su marketing imperial y mostraron buenos equipos.
El Mundial de Twitter. Sudáfrica 2010 no fue de las redes sociales, sino de Twitter. La plataforma de micro posteo, moldeable tanto para la información clasificada como para la informal, para la vanidad como para la agresión, fue el espacio adoptado por los distintos sujetos que intervinieron en la Copa del Mundo. Famosos y "nadies" , anónimos con buenas ideas y celebridades con pocas, todos hicieron catarsis en Twitter durante los 62 juegos hasta ahora. La previa y el "pospartido" fueron de Facebook para dar ánimo o condolencias. Twitter fue el sitio que condensó lo que le venía a la cabeza a cada uno en ese mundo de 140 caracteres. Muchos se quejaron de que estuvo colapsado reiteradas veces y no pudo soportar la carga de "twitteos" durante el Mundial. Pocos pensaron que Twitter no fue creado para un mundial de fútbol. Las herramientas se inventan y luego la gente decide para que las usa. Como los Mundiales, uno de los hechos deportivos, económicos y culturales que la humanidad se ha inventado para ver televisión sin culpa durante 30 días.