MOSCU.- El día siguiente a la victoria argentina sobre Rusia por 3-2 en Moscú encontró al capitán Tito Vázquez aún con huellas de la tensión sufrida. Más allá de la experiencia, vive cada partido con todas las emociones. "Quiero olvidarme de todo", pide apenas comienza la entrevista. Viene de un trajín bastante extenso y el cansancio se le escapa por los poros. "Quedé destruido. Mirá, acá hay que tener todo previsto en las etapas previas. Los jugadores están acostumbrados a que se los atienda desde que son muy chicos y tenemos que estar en todos los detalles. Trabajamos para que todo pueda salir bien y eso ya te pone cierta presión. Tenemos poco tiempo de entrenamiento, y cuando está todo listo y hay que entrar en la cancha, uno se lo toma muy a pecho; te diría que casi es mejor mirarlo de afuera. En la silla se está pendiente punto a punto; en el tenis, cada punto puede ser psicológicamente decisivo. Es una tensión de tres días seguidos que no existe, salvo en el cricket o algún deporte similar", se confiesa en una entrevista con LA NACION.
-Salió todo a la perfección?
-Sí, sin duda. Apostábamos por tres puntos porque ellos tenían cuatro singles muy fuertes y, a mi entender, la otra parte del equipo, el que acompañaba a Nalbandian, no estaba en condiciones de dar la sorpresa. Teníamos solamente la posibilidad de que David ganara sus dos puntos y el dobles, así que obtuvimos un triunfo que no nos esperábamos.
-Pero la Copa Davis tiene estas cosas...
-Sí. ¿Cuánto hacía que no ganábamos dos partidos seguidos afuera? Desde el 81? ¿Te das cuenta de que es muy difícil? Se tienen que dar muchas cosas. Quizás es el destino.
-¿Cómo hay que trabajar con chicos como Mayer, Schwank y Zeballos, que todavía tienen poca experiencia en la Davis?
-Yo puedo dar consejos, pero no soy el entrenador. A Schwank lo mandaría a entrenarse con un preparador físico porque tiene un potencial físico excepcional. Cuando termina cada año, un entrenador tiene que hacer un análisis profesional y ver si con el nivel actual que tiene alcanza, y si se quiere pasar a otro, ver qué es lo que hace falta. Uno trata de sumar, de contarle al entrenador las cosas que uno ve y que puede mejorar. El entrenador es el que sabe si es capaz o no el jugador. Yo hablo desde mi experiencia de ver tenis durante tantos años. Los mejores siempre tiene los objetivos claros y yo creo que estos chicos tienen el potencial para seguir mejorando, si es que se lo proponen.
-Cuando tenés un jugador como Nalbandian, ¿hace falta aconsejarlo o sugerirle algo?
-Cada jugador es diferente, y más en el caso de David, que ya tiene mucha experiencia y que no ha tenido entrenadores que estén encima de él todo el tiempo. En un sentido es autosuficiente. El tiene una mente que es una computadora, te lee muy bien todo el juego, sabe todo el tiempo lo que está pasando, así que tiene noción de lo que tiene que hacer. La comunicación con un jugador de ese nivel depende también de la personalidad. En mi anterior gestión, por ejemplo, tenía mucho diálogo con De la Peña, y no tan fluido con Jaite, que eran dos personas diferentes.
-¿Qué diferencias encontrás entre aquel ciclo y éste?
-Yo la diferencia la veo en que los jugadores están compitiendo siempre, hay menos tiempo para prepararse. En la otra gestión tenía mucho más disponibles a los jugadores para las prácticas, dos o tres semanas antes.
-¿Con qué nos podemos encontrar en la semifinal contra Francia?
-Nos vamos a encontrar otra vez con un equipo competitivo. Francia tiene una federación que apoya a los jugadores desde muy chicos, con ayuda económica y muchísimo dinero que obtienen de los ingresos que les deja Roland Garros, y para ellos es casi una obligación jugar la Copa Davis. Sé que ha tenido un paso irregular, con varios lesionados, pero a medida que se acerque la fecha veremos también con que contamos nosotros. Tener a Del Potro sería un sueño, también a Mónaco; ellos son jugadores importantes para nosotros. También espero que Nalbandian mantenga la salud y podamos ir como lo hicimos aquí, con cierta humildad. Ellos pueden ser favoritos pero vamos a tratar de hacer lo mejor posible.
-¿Hay algo que te preocupe de esa serie?
-No. Mirá, en la República Checa era un partido duro por el ambiente, por la calidad de jugadores que se entregan en la Copa; lo mismo con Rusia, que nos trataron bien, pero el país es duro. En Francia nos vamos a encontrar un país más latino, pero también un equipo muy unido, desde jóvenes. Para ellos la Davis es una prioridad.
-¿Qué superficie cree que van a utilizar?
-No me parece que se vuelquen al polvo de ladrillo, porque ellos son mejores en canchas rápidas en general. Quizá se juegue en Montpellier, sé que construyeron un nuevo estadio allí. Puede ser carpeta? Ellos tienen el equipo basado en jugadores como Tsonga, Monfils, Llodra, que juegan la mayor parte del año en torneos indoor. No creo que sea cemento porque la pelota pica y anula efectos, por eso creo que se pueden volcar por una carpeta.
-¿Cuánto influye que se juegue apenas después del US Open?
-Ayuda un poco porque la parte previa se juega en cancha rápida, y entonces los jugadores están más acostumbrados a la velocidad. Ojalá tengamos un tiempo suficiente de adaptación y podamos contar con los mejores.
-¿Quedaste conforme con el dobles?
-Jugar los tres días para un jugador es duro. Acá lo hizo Davydenko, pero no es lo más normal. El dobles que encontramos estuvo muy bien, pero cambiamos siempre en los últimos partidos.
-¿Fue tu mejor victoria como capitán?
-Sí, por el nivel de los rivales, sí, fue mi mejor victoria. En mi primera gestión -entre 1986 y 1988- tuvimos buenos partidos, le ganamos a Ecuador como visitante, tuvimos un match-point contra la India en el 87? pero algo tan importante como este triunfo, no.
Ahora lo que vendrá Las horas siguientes al triunfo sobre Rusia fueron muy tranquilas en el seno del equipo argentino. Los jugadores siguieron por televisión la final de la Copa del Mundo entre España y Holanda, y luego se reunieron con el capitán Tito Vázquez y el subcapitán Ricardo Rivera. Con la mira en Francia, el adversario en las semifinales del tradicional torneo, la primera opción como sede es Montpellier. Eso sí: según una versión, podría armarse una cancha rápida en el mismísimo Roland Garros.