Por Luis Botto
Para LA NACION
Fue uno de los temas de discusión cuando Rafael Savino, presidente de San Lorenzo, se sentó por primera vez con Ramón Díaz para convencerlo de que regrese y asuma su segundo ciclo como entrenador del Ciclón: "Todo bien, estimado Rafael, pero lo primero que quiero es un N° 9, un tanque que haga goles" . El riojano no se quedó ahí, sino que ya tenía en mente dos nombres bastante difíciles para la economía argentina: Fernando Cavenaghi y José Sand, casualmente dos ex River. Cuando se cayeron ambas posibilidades, los dirigentes empezaron las gestiones por Mariano Pavone, quien estuvo tan cerca de llegar que... al final se puso la camiseta de River.
Cuentan que Ramón Díaz caminaba por las paredes. Cada vez que se cruzaba con los hinchas en la calle respondía con tranquilidad y con su habitual "je", pero por dentro lo alteraba no poder tener señales del N° 9. Encima, sabía que los hinchas lo iban a mirar de reojo por prescindir de un histórico en el puesto como Bernardo Romeo, tan querido por los simpatizantes.
Para ese puesto, seguían Emiliano Alfaro y Fabián Bordagaray, y a último momento sumó a Sebastián Balsas, proveniente de Nacional, de Uruguay. Empezaron los entrenamientos, pero no fue titular, aunque ingresó en La Plata y el Nuevo Gasómetro para intentar cambiar el rumbo de los resultados.
Ayer, ni siquiera con el 1-0 parcial Ramón estaba conforme: "Sí, todo bien, pero necesitamos que los delanteros hagan los goles", dijo en el entretiempo. Esto en referencia a que en La Plata no pudo salir del cero y ante Godoy Cruz anotaron Tula (defensor) y Rivero (volante). Anoche, más allá del festejo de otro volante (Pereyra), el empate de Lugüercio le terminó de modificar el rostro. Hasta que sobre el final apareció Balsas y -sí, de cabeza- marcó el 2-1 para el Ciclón.
Balsas convirtió el gol y fue directo a abrazar a Ramón Díaz: "Nunca festejo los goles con el DT, no me parece ético, pero enloquecí; me salió en gratitud por cómo me respaldó. ...l se lo merece. Igual, el héroe fue el equipo. Todos corrimos y dejamos todo", dijo el goleador uruguayo.
Guillermo Pereyra, otro de los refuerzos exigidos por Ramón para San Lorenzo, convirtió el 1-0 y dijo: "Convertimos en los momentos justos, pero siempre controlamos el partido. Necesitábamos la victoria. Nos viene bien y seguro que a la gente también".