Por Javier Saúl
De la redacción de canchallena.com
El reality show Living on the Edge contó con la participación de un tal Tom Lever. El programa de la cadena MTV, que grababa la vida de los adolescentes ricos del condado de Cheshire, tuvo en sus filas a un joven de 21 años que dice estar en negociaciones con la administración de Portsmouth para la compra del club. La oferta, según sus palabras, habría sido realizada a Balram Chainrai -un dueño que no está en funciones- y rondaría las 16 millones de libras. Mientras, los hinchas, que tranquilamente podrían ser parte del siempre deudor fútbol argentino, temen lo peor: la corta carrera empresarial de Lever y un padre declarado en quiebra no son la mejor carta de presentación.
El regreso de Portsmouth a la Championship fue lo de menos. El descenso, a esta altura de las circunstancias, fue más causalidad que casualidad. El club dejó la Premier League en medio de un sinfín de turbios manejos empresariales que vaciaron las arcas y multiplicaron las deudas: la bancarrota arrojó un rojo de 70 millones de libras esterlinas. La final de la FA Cup, perdida en manos de Chelsea, fue al menos un oasis dentro del desierto que atravesó el plantel del histórico Pompey durante la temporada pasada. Ahora, el club está en manos de Andrew Andronikou, el administrador impuesto por la justicia, pero si todo marcha de manera correcta, la Football League Board autorizaría al empresario Chainrai Balram a volver a tomar el control del club el próximo jueves. El hombre de negocios de Hong Kong, de extracción nepalesa, pero con pasaporte británico, compró el club el 4 de febrero, pero el 28 del mismo mes, la institución se convirtió en la primera de la historia en pasar a manos administrativas.
Durante la temporada 2009/10, cuatro nombres desfilaron como principales accionistas: Alexandre Gaydamak adquirió la institución con su propia fortuna y con la ayuda financiera adicional de los bancos. Luego, llegó Sulaiman Al-Fahim y soñó con Diego Maradona como manager y con Lionel Messi en el verde césped de Fratton Park. Como no fue posible, el saudí Ali Al-Faraj tomó el control, pero las deudas dejaron el sillón en manos del prestamista Chainrai, que en lugar de cobrar lo prestado, prefirió quedarse con el club inglés. Tras la quiebra, el administrador judicial designado, Andrew Andronikou, se comprometió a salvar a la institución reduciendo costos a su mínima expresión y, en lo posible, vendiendo algunos jugadores.
David Lever es el padre de Tom y una piedra en el zapato para las aspiraciones empresariales de su hijo. Fue declarado en quiebra por una deuda de 3 millones de libras, que incluían montos con la casa de apuestas Spreadex, y la bancarrota lo dejó sin su lugar en el partido Conservador. "Mi papá no tiene nada que ver con la operación", insiste Tom Lever, quien cuenta con la colaboración de Terry Pritchard, su "gurú financiero", según lo describen en The Telegraph .
Explotan los sitios no oficiales de Portsmouth y los foros. "Lever pierde crédito rápidamente", insisten. La oferta, financiada con más deuda, y su juventud remiten a un déjà vu constante de lo que vivió el club en los últimos meses. Las intenciones del estudiante de 21 años, con un pasado en MTV como su único roce con la popularidad, van de la mano de un "Thanks, but no thanks Tom!".