KAYSERI.- Aparece en las grandes citas. Se motiva con los rivales difíciles. Sabe que no es lo mismo Serbia que Jordania. Su promedio de edad (29,8, el más alto del Mundial) lo obliga a administrar energía, a dosificar recursos. Pero si sube la exigencia, crecerá el rendimiento. Amo a este equipo; con él, voy a Vietnam. La Argentina jugó su mejor partido del Mundial y perdió contra un poderoso seleccionado, con talento y recambio. Sus suplentes aportaron 49 de los 84 puntos, más de la mitad. Ningún jugador serbio llegó a estar 30 minutos en la cancha y siete jugaron 15 o más. La rotación lo potenció. Sus figuras, el pivot Krstic y el alero Savanovic (triple para el 80-77 a 50s del final), habían arrancado en el banco. Mientras tanto, la Argentina tuvo a Delfino ¡el juego entero!, a Scola casi 36m y a Prigioni, 35. Ellos tres sostuvieron al equipo, que contó con una buena contribución ofensiva de Paolo Quinteros (10 puntos).
A pesar de la derrota, los jugadores se fueron con muy buenas sensaciones y, sobre todo, con la certeza de que siempre están a la altura de los acontecimientos. Los tremendos siete minutos iniciales generaron una ventaja de 13 puntos. La intensidad defensiva provocó seis pérdidas rivales. Prigioni, el mejor argentino ayer, jugó un primer cuarto estupendo, con participación en todos los aspectos del juego. Delfino metía triples y robaba pelotas. No hacía falta el Scola omnipresente de partidos anteriores. Pero Serbia es un equipazo, lleno de variantes. Estornudó y se acercó a dos. Luifa mostró todo su repertorio en el segundo período con 11 puntos. Román González y Juan Gutiérrez cumplieron su rol en el poste bajo y le liberaron el camino con su presencia. Diferente es el panorama cuando el capitán ejerce de pivot. Leo Gutiérrez defiende cerca del aro pero en la ofensiva sale para tirar de tres y Luis queda muy solo en la zona pintada.
Los tres días de descanso ayudarán a la recuperación de Fabricio Oberto, indispensable en esa posición. Ayer el cordobés acompañó desde el banco. Bajó casi cuatro kilos y recién ahora come dos veces por día. El médico Diego Grippo descartó bacterias. El virus lo liquidó, pero el martes jugará contra los brasileños. Tras su ráfaga de 8 puntos del primer cuarto, Delfino se llamó a silencio hasta bien entrado el tercer período. Su 5-15 en tiros de cancha limita el análisis de su actuación. Las ausencias de Ginóbili y Nocioni lo han obligado a asumir diferentes funciones, en un gran esfuerzo. Juega de base, de escolta y de alero en el mismo partido. Vale el reconocimiento a ese sacrificio por la causa.
Pancho Jasen tuvo un muy buen tercer cuarto (7 puntos), con un golazo que dejó perplejo al DT Hernández. Los serbios contestaron con Rasic y Velickovic, inadvertidos hasta allí. En el último cuarto, el mano a mano entre los gladiadores Scola y Krstic en el poste bajo fue maravilloso. El serbio NBA (Oklahoma City Thunder) la rompió con 12 puntos, bien acompañado por Savanovic. Luifa no se quedó atrás, metió 10 y superó la barrera de los 30 por cuarta vez consecutiva.
Fue derrota, pero el equipo que odia perder puso el alma y recuperó el juego. Argentina late. Brasil y Magnano, con todo el morbo que esto genera, lo esperan en octavos, ya en Estambul. Ahí estarán estos hombres. Viven para las grandes citas.