
Por Ignacio Mango
Para LA NACION
Poco le importó al SIC la inusitada cantidad, ocho en total, de lines perdidos. Eso será trabajo para corregir, imperiosamente, en la semana. Se viene Alumni, el ahora nuevo líder del Top 14, y semejantes errores pueden valer más que una derrota. Tampoco afectó ese asedio de a ratos insostenible sobre el epílogo del partido cerca de su propio in-goal hasta que Serra, el capitán, le interceptó una pelota al capitán rival, Senillosa y, con el último aliento, corrió sin oposición a sentenciar el encuentro.
El SIC atentó contra cualquier pronóstico en Don Torcuato. Porque con una inconmensurable labor defensiva y un par de estocadas clave, una al principio y otra al final, renovó su aire y le dio brillo a su opaco presente: tras dos derrotas consecutivas, doblegó a Hindú por 32 a 21, lo hizo caer de la punta y le cortó un invicto de 18 partidos.
Muy por debajo de su andar casi ideal (seis victorias seguidas, tres de ellas con punto bonus), que lo había depositado en la cima del certamen hasta esta novena fecha, estuvo el tetracampeón. Y hay que remontarse tiempo atrás, también, para dar cuenta de la última vez que recibió cuatro tries en contra: Pucará, en Burzaco, hace poco menos de un año. Encima, sin un apertura natural, merma su producción. Un improvisado Bosch como número diez alternó buenas y malas: de movida, con doce segundos en el reloj, López Mañán le tapó un kick, apoyó y abrió un marcador que, por el estado de la cancha (pesada y con bastante agua) y por el juego de ambos, con áspera lucha de forwards, se suponía más cerrado en el inicio. Dos aciertos de Madero pusieron rápida y sorpresivamente a la visita 11-0 en ventaja, pero las fallas descriptas en la hilera costaron la conquista del reaparecido Castelli. Senillosa facturó sendos penales y estampó la igualdad con la que concluyó el parcial.
En la segunda etapa, radicó la diferencia entre un Hindú superior en las formaciones, aunque algo acelerado, impreciso e irresoluto, y un SIC concentrado, estoico y agazapado para dar el zarpazo. Movió fichas (Chinelli por el intratable Artese) y mejoró en la obtención, si bien fue sometido a una presión asfixiante por parte del dueño de casa. Así y todo, salió airoso con un par de apariciones rutilantes del encendido López Mañán. Primero, se filtró quebrando tackles para habilitar a Soiza y que éste desnivelara. Y luego escapó en velocidad y se la cedió a Bruzzone. El try de Agulla (interesante maniobra personal), más otro penal de Senillosa (25-21) aportaron emoción e incertidumbre. Pero Serra lo liquidó. El SIC se dio el privilegio de ser, junto con Atlético del Rosario, de los únicos equipos que en dos temporadas lograron vencer a Hindú. No es cosa de todos los días. Pese a algunos deslices, vale.