ESTAMBUL (ANSA). - Un gran rendimiento colectivo y la aparición de sus figuras consagradas, Hedo Turkoglu y Ersan Ilyasova, le permiten soñar al público local con ver a su equipo en la final del Mundial de básquetbol de Turquía.
El anfitrión jugará mañana la segunda de las semifinales ante Serbia buscando por primera vez estar presente en el duelo decisivo y luego de que Estados Unidos y Lituania abran el fuego por el otro boleto a la final.
Turquía tuvo hasta ahora una convincente actuación, con un promedio de efectividad superior al 50 por ciento en lanzamientos de campo y es una de las tres selecciones que sigue invicta, junto con Estados Unidos y Lituania.
De los cuatro semifinalistas, Estados Unidos es el único que alguna vez se consagró campeón mundial (lo hizo en tres ocasiones, la última de ellas en Canadá 1994), en tanto que los otros tres buscarán el pase a una gloria inédita.
Lituania y Serbia si conquistaron el oro, pero formando parte de las hoy disueltas Unión Soviética y Yugoslavia, en tanto que Turquía ya está haciendo historia en este Mundial, pero irá por más.
Orgulloso de su equipo, el turco, se encuentra el técnico serbio Bogdan Tanjevic, previo a vivir una jornada similar a la de Rubén Magnano (con Brasil) ante Argentina, ya que deberá dirigir a los locales ante su país de origen.
"Antes del torneo, creo que habría aceptado el haber sido finalista como una buena actuación y un gran logro, pero cuando uno vive este momento y percibe que el equipo está bien, crecen las ganas", explicó.
Tanjevic, que estuvo alejado de la dirección técnica de su equipo Fenerbahce y de la selección de Turquía durante cuatro meses a comienzos de este año, recuperándose de un cáncer de colon, dice sentir un gran respeto por su rival del sábado y su entrenador, Dusan Ivkovic.
"Serbia tiene un gran equipo, el entrenador Ivkovic convocó a nueve jóvenes jugadores con mucho talento en el campeonato europeo 2009, les dio la oportunidad de jugar y he quedado admirado de su equipo desde entonces", destacó Tanjevic.
Durante la preparación para este Mundial, Turquía perdió los dos amistosos ante los balcánicos, el último de ellos el 9 de agosto por 83-70 en la Copa Estambul.
Turquía se basa en el poder de sus hombres más experimentados, como Ilyasova que ha estado brillante hasta aquí, con una gran efectividad desde la línea de tres para un alero de más de dos metros -16 de 27 en triples-, en lo que ha sido una de las claves del equipo, junto al mencionado Turkoglu y sus compañeros Omer Asik, Omer Onan y Sinan Guler.
Enfrente estará la joven selección serbia que, hasta el Europeo 2009 parecía destinada a aprender, pero ha madurado en forma acelerada, con aquella final en Polonia y esta semifinal hasta aquí en tierras turcas.
Un equipo de tan sólo 23 años de edad promedio, que tiene un conductor de carácter como Milos Teodosic, el hombre del lanzamiento decisivo ante el seleccionado de España que dejó con las manos vacías al defensor del título y vengó la derrota en la final del Europeo.
Junto a él, un veterano: Nenad Krstic, de 27 años, el jugador de más edad del equipo. Una formación que cuenta con seis jugadores nacidos entre los años 1987 y 1988, generación que ganó varios torneos juveniles y que inmediatamente otorgó una alta rentabilidad desde su incursión en los mayores.
Estas nuevas figuras vienen a reemplazar aquella de la antigua Yugoslavia, que obtuvo los campeonatos de 1998 y 2002, junto a los Vlade Divac, Pedja Stojakovic y Dejan Bodiroga.
Hoy Serbia continúa siendo un país que respira básquetbol, que se ha regenerado por completo y que aspira a su sexta trofeo en mundiales.