Por Carlos Ilardo
Especial para canchallena.com
Khanty Mansiysk (Especial)._ Finalmente no hubo sorpresa, ni lugar para el milagro; se trató de una crónica con final anunciado, condimentada por los escándalos, desplantes y actos autoritarios que desde hace más de una década utiliza el aparato oficial de la FIDE para sostenerse en el poder. Así, el calmuco Kirsán Ilyumzhinov, de 48 años, se aseguró un nuevo mandato -su 4ª reelección consecutiva- por otros cuatro años más al frente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, según sus siglas francesas), tras imponerse, de manera holgada, por 95 votos a 55, de su rival, el ex campeón mundial de ajedrez, el ruso Anatoly Karpov, en una elección cargada de sospechas y actitudes grotescas. Sin duda, otra jugada para el olvido.
"Aquí no hay respeto. No hay ley", soltó con voz estridente, el jeque Sulaiman Al-Fahim, el joven empresario de los Emiratos Arabes y dueño del Portsmouth, de la Premier League inglesa, mientras abandonaba su butaca y golpeaba contra el suelo los auriculares con los que acompañaba el debate en la sala de reuniones donde se celebró la Asamblea General en el marco del 81° Congreso de la FIDE. En ese momento la reunión había alcanzado su punto más bullicioso y vergonzoso. Es que mientras el ruso Karpov y su equipo de colaboradores pedían debatir las cuestiones técnicas referidas al acto eleccionario, el propio Ilyumzhinov, su adversario político, manejaba a su antojo la Asamblea decidiendo los pasos sin consultas y cuando alguien tomaba el micrófono -lo sufrió en piel Karpov-, los auxiliares técnicos de la sala, le desconectaron la salida al aire por lo que nadie podía escucharlo.
"Esto no es democracia; se trata de una dictadura" disparó la megaestrella de este deporte, el ruso Garry Kasparov en referencia al plan pergeñado por la FIDE que recurrió a la viejas mañas -utilizadas hace casi veinte años- de autorizar el voto "proxy". Esto es que un delegado, sin estar presente en la sala puede enviar su voto por correo electrónico, pero lo que es más grave aún fue que también se utilizó la técnica del resignado, por el que un delegado le entrega su voto a otro delegado para que este proceda al envío de los dos votos, pero con el agravante que éste último puede no respetar el encargo que le realizó el primero.
"Siempre sucede lo mismo; gritó el griego Makropoulos, vicepresidente de FIDE y con mirada torva completó: "Estoy harto de las críticas al sistema electoral por parte del equipo de Karpov. Todo es justo y limpio. Saben que van a perder y causan un escándalo tras otro".
Todo sucedía en medio de un caos de reclamos y el detonante había sido la votación de la federación de ajedrez peruana. Es que hace un par de semanas, el Instituto Peruano del Deporte destituyó a Milton Iturri de su cargo de presidente de la Federación Peruana de Ajedrez como consecuencia de una causa por malversación de fondos. Previamente, Kirsán Ilyumzhinov, antes de su viaje relámpago a la Argentina, el 19 de agosto último, pasó por Perú para juramentar fidelidades con Iturri cuya voz a favor del candidato oficial se propagaba por toda América. Cuando se supo de su destitución, Ilyumzhinov habló con las autoridades peruanas para aconsejarles que le permitieran a Iturri viajar a Siberia para participar de la elección porque en caso contrario, los equipos, de hombres y mujeres, de ese país podrían ser eliminados de la competencia. El sucesor de Iturri, un tal Noriega se presentó hoy a la Asamblea con un papel con membrete del Comité Olímpico Peruano y refrendado por el Comité Olímpico Internacional que lo autorizaba a dejar su voto por Perú. Sin embargo, Ilyumzhinov haciendo caso omiso a las pruebas y a las sugerencias de su propia tropa, le negó a Noriega efectuar el voto y tomó por válido lo realizado por Iturri. Todo un disparate, uno más del que nos tiene acostumbrado la dirigencia de este deporte aunque el mismo este ligado al intelecto de los hombres.
Entre todo este sainete que ya llevaba más de tres horas, la elección igualmente se llevó a cabo. Si bien la FIDE es un organismo con representación en 167 países, únicamente superado por el fútbol (FIFA) y el atletismo (FIAA), el total de recuento de votos arrojó: 153. De los cuales 95 fueron para Ilyumzhinov, 55 para Karpov y hubo 3 abstenciones. Vale aclarar que de los 95 votos del candidato oficialista, 56 de ellos llegaron vía electrónica sin la presencia de sus delegados. En la anterior elección ocurrida en Turín (2006) Ilyumzhinov que además es Jefe de Estado de la República de Kalmykia se había impuesto a su rival Bessel Kok, por 96 votos contra 57, casi idéntica diferencia con lo sucedido, hoy, en horas del mediodía en esa ciudad siberiana.
Indudablemente, como fuera señalado ayer en canchallena, el anuncio del fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo, con sede en Suiza, conocido en la noche del lunes, que rechazó los argumentos presentados por el equipo de abogados de Karpov contra de la actual conducción de FIDE resultó una jugada decisiva en el tablero político. Sin posibilidades de pataleo y sometido al poder omnipotente de Ilyumzhinov, que jugó de local en la fría Siberia, se intuía de antemano el resultado de la elección. El oficialismo ganaría de cualquier forma, incluso, por escándalo. Así ganó.